viernes, 2 de septiembre de 2011

Soy carnívora

Dicen que cuando hay hambre, cualquier cosa sabe bien. Yo tengo hambre, pero no quiero cualquier cosa. Quiero carne, un buen trozo de carne. Bien preparada, con buen sabor, sazonadita que llaman, jugosa, digna de llevar a la boca... oh y saborear cada parte, cada pellejo... disfrutar.

Soy carnívora, me gusta la carne. Roja o blanca da igual. Lo bueno de la carne es que hay para todos los gustos, todo tipo de cortes, tamaños y sabores. Yo se de carne, la he probado; término medio, tres cuartos y bien cocida, la he probado.

Hace hambre.

miércoles, 17 de agosto de 2011

... y aunque has decidido girar en torno a mí, tus besos dulces no tienen el poder que sobre mí tenían aquellos labios cargados de veneno...

martes, 13 de julio de 2010

Del Sueño y otros demonios


Es extraño eso de sentirse entre aquí y allá. Estar mediada virtualmente de vos. Cortada por la distancia de sábados relajados en los que recorrías con tu indice mi estomago y decías cosas en un idioma que con costos sé dos palabras.

El misterio de la lengua extrajera y tu francés rupestre que me arrullaba cuando finalmente caíamos dormidos los domingos a media mañana. Como enrollabas las erres al hablar mientras susurrabas en mi oído. Tus brazos encerrándome un poco más de lo usual cuando tenía una pesadilla, despertándome ligeramente, tan solo para que recordara que tan solo era un mal sueño.

Nunca logré realmente poderme dormir sobre tu pecho, pero ese nunca fue realmente un problema. Honestamente, prefería cuando vos me abrazabas y tu barba cosquilleaba ese espacio entre mi cuello y mi hombro. Sotfly.

Hay mañanas de Domingo que estoy en ese estado entre dormida y despierta y estiro mi mano esperando sentir tu brazo sobre mi cintura y al sentir el espacio vacío en mi cama recuerdo que esta no es tu cama, que esto no es invierno, que la luz que se cola en la habitación no es la luz de mediodia colándose entre tus cortinas negras y que estoy del lado incorrecto del mundo.

El sueño, pequeño demonio que nos hace perder nuestro sentido del tiempo y el espacio.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Extrañar

Te extrañaré
Te extrañaré como se extraña una tarde perfecta de abril
te extrañaré como se extraña a un trozo de la misma alma
te extrañaré porque será como perder un pedazo de mi misma
porque será dejar contigo días ordinarios
y citas no especiales, pero tiempo aun así tiempo compartido
Te extrañaré porque con vos se queda mi desinihibición
porque con vos conocí lo que es verdadera honestidad.

Te extrañaré porque mis mañanas no son las mismas si vos no estás a mi lado
te extrañaré porque nadie me ha hecho sentir tan a gusto
porque sos el único lugar en el mundo que no quiero dejar.
Mi mundo no será lo mismo sin tu música invadiendome,
porque mi cuerpo no tiene otra forma si no es con tus brazos alrededor,
te extrañaré...
y sos ese lugar donde quiero volver y sé que eso no será posible.

Te extrañaré porque me enseñaste quien soy sin quererlo,
porque solo con vos me he sentido completa,
porque dejarte se siente como si estuviera quitando una parte de mí,
como si algo dentro mío se despegara
y no puedo decir exactamente que es,
pero se siente como si algo faltara, como si algo estuviera vacío.

Te extrañaré... porque te amé.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Aceptación

I
Hierro que envuelve este pecado, musas mías
perdonadme que os he fallado a vosotras
pero vosotras me fallasteis primero
así que guardad los reproches
en vuestras gargantas mudas
dejadme la efímera gloria de entregarme
al hambriento canto de las sirenas
mentira dulce; verdad intermitente

II
No serás más que un cuerpo sin alma
un cascaron hueco, una caja de ruidos:
de cacofonías heterogéneas, acordes disonantes
me hundiré en ti hasta que en mí te pierdas
seremos nebulosa de iridiscente oscuridad
atmósfera pesada como lápida de piedra
de mentirle a la vida y comprarle indulgencia
al órgano que latía cuando le llamaban corazón

III
Sopla el viento entre los árboles secos
Las ramas al quebrarse, parecieran gritos
Quijote llora

II-bis
Págale este erotismo a la parca que espera
con dos monedas negras: tus ojos cerrados
se la esencia de una piel ajena, un lamento nocturno
seremos ajenos hasta a nosotros mismos

Todos somos igual de malos y dejaremos pues
la ética para aquellos cuentos de hadas
ni me importas ni te importo
ni te querré ni me querrás

I-bis
Ni me miren, musas
que ya las olvidé

lunes, 10 de agosto de 2009

Un día

Sabrás que no te amo el día en que yo ya no te busque.
Cuando te conectes y yo no sea la primera en saludarte,
cuando ya no me precupe por preguntarte por tu vida,
por decirte que las cosas van a estar bien,
por hacerte sentir feliz y contento,
sabrás ese día que yo ya no te amo.

El día en que te abrace como abrazo a todos los demás,
que no trate de tenerte entre mis brazos un par de segundos más,
que no intente alargar nuestras conversaciones,
sabrás ese día que ya no te amo.

Llegará el día en que notaras que ya no me encuentras en todo lugar,
que ya no coincidimos en amigos, ni en eventos,
que mis mensajes ya no invaden tu bandeja de entrada,
que no has hablado conmigo en un largo tiempo.

Un día te levantarás y te darás cuenta que ya no te amo,
que ya no eres mi burbuja de paz,
que ya no ruego por cualquier forma de cariño que me des.

Tal vez te cuestionarás si es que me harte de tus migajas,
si es acaso posible que yo deje de amarte.
Pero sabé, que el día en que notés todas estas cosas,
sabrás que ya no te amo
y te darás cuenta que en realidad,
fue hace mucho tiempo que yo te deje de amar.

sábado, 18 de julio de 2009

Matemos

Matemos
la divinidad de los miercoles,
el caracter sagrado de la niña anórexica y lugares asociados,
el mal hábito de siempre andar tapitas en el bolso.

Matemos
el venerable recuerdo de los filtros rojos,
el profano murmullo carcomiente de lo que nunca llegamos a hacer
y la veneración por cada una de tus imperfecciones.

Matemosnos, lo que solíamos ser,
el sentimiento zombie que seguimos cargando por hábito de un nosotros.
Matemos el nosotros con un poco de valentía
para así existir vos y yo por separado.

Matemos
a ese persistente e inmutable sentimiento,
matemoslo, matemoslo ya.
Matemoslo en las palabras de Mr. Darcy.
Matemoslo con respuestas de Sí o No.
Matemoslo, dejemoslo morir y no lo dejemos resucitar.
Que se muera, que se quede 7 metros bajo tierra.
Con un poco de clara honestidad,
matémoslo.