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viernes, 16 de septiembre de 2011

Penélope

Tetas. Culo. Caderas. Sonrisas. Miradas. Mordisco. Pezones. Piel. Sabor.

Morder. Chupar. Sentir. Coger. Reír. Tocar. Besar. Beber.

Dulce y amargo. Frío y calor. Arriba y abajo. Adentro y afuera. 

Ir y volver, ir y volver, ir y volver…

viernes, 2 de septiembre de 2011

Soy carnívora

Dicen que cuando hay hambre, cualquier cosa sabe bien. Yo tengo hambre, pero no quiero cualquier cosa. Quiero carne, un buen trozo de carne. Bien preparada, con buen sabor, sazonadita que llaman, jugosa, digna de llevar a la boca... oh y saborear cada parte, cada pellejo... disfrutar.

Soy carnívora, me gusta la carne. Roja o blanca da igual. Lo bueno de la carne es que hay para todos los gustos, todo tipo de cortes, tamaños y sabores. Yo se de carne, la he probado; término medio, tres cuartos y bien cocida, la he probado.

Hace hambre.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Tuyo y mío

Tu habitación o la mía, en todo caso una esquina, un rincón siempre sirven para hacer el amor.

Mirada tuya, mirada mía; beso tuyo, beso mío; mirada tuya perdida, mirada mía fría. Una caricia, dos caricias, tres caricias, sí, sí, varias caricias que sólo buscan despertar el placer; el tuyo por supuesto, porque para mí es lo mismo de siempre.

Comienzas por la espalda, yo te dejo; el cuello, la misma reacción; me quitas la ropa, te quito la ropa... ¿dónde está la pasión?

Ya no hay prenda que soltar, sólo besos para dar. Un beso tuyo, un beso mío; un beso fuerte, un beso frío.

Llegas hasta mis piernas para besar mi intimidad y sigues creyendo que con esas cosas me haces suspirar. Si tan sólo supieras que lo único que logras es tenerme en una cama con ganas de poder desear de verdad.

Nuevamente a mi boca. Me besas, te beso; me tocas, te toco; me sientes, ¿te siento? No, definitivamente no te siento.

No te arriesgas a cometer un error, sigues al pie de la letra alguna especie de manual con instrucciones definidas para ser el mejor. Nada nuevo, nada diferente, nada que me haga respirar fuerte.

Te colocas sobre mí, listo para actuar. Entras lentamente, sales igual; entras una vez más, vuelves a salir; entras, sales; entras, sales; entrs, sals; entr, sal; ent, sal; en, sa; en, sa; e, s; e, s; e, s; e, s... zzzz... Me aburre sólo pensarlo. La misma acción, en la misma posición y de la misma manera por 45 minutos no tiene nada de divertido. ¿Dónde está el romance? ¿Dónde está la creatividad? Se me olvidaba, entre nosotros no hay amor, sólo sexo... Y el mismo de siempre.

Tus ojos desorbitados me indican lo que viene a continuación, pretendo sentir lo mismo, pretendo! Cambio la mirada, finjo unos cuantos sonidos. Terminas, termino. Terminó, como siempre. Un beso tuyo, un beso mío; un beso cálido, un beso frío.

Toda la ropa vuelve al lugar adecuado, cuidando cada detalle para no dejar muestra alguna.
-"A que hora mañana?"- preguntas sutilmente,
-"A la misma hora"- respondo como siempre.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

En algún momento

El corazón me latía fuertemente, yo sabía lo que pasaría a continuación, a pesar de que me reusé a volver a intentarlo después de fracasar varias veces, después de que lastimaran mi corazón varias veces.

No quería estar con él, pero al mismo tiempo cada movimiento que hacía se encargaba de guiar los acontecimientos futuros... Un poco de timidez y un poco de desconfianza.

Poco a poco comenzó a quitarme la ropa, yo cedí... Mi mente en un mundo diferente a lo que estaba sucediendo. Caos, confusión, euforia, enojo, deseo, ansiedad, emoción; una mezcla de sensaciones tan complementarias y tan contradictorias al mismo tiempo.

Un beso aquí, un beso allá; un beso, otro beso... Muchos besos. Mmmm! Esos besos que me transtornan. No lo soporto! No te soporto! Esos malditos besos que me hacen desearte más. Maldito tú! Y malditos tus besos!

Maldita la vida que me hace volver a caer en lo mismo, volver a enamorarme... Juré no hacerlo y en eso apareciste! ¿Por qué putas apareciste?

Por supuesto! Apareciste para esto! Para demostrarme que no siempre tengo la razon, para demostrarme que no controlo mi corazón.

Y con cada caricia, con cada toque, con cada beso una parte de mi se desmoronaba. Cedí ante el amor... o por lo menos ante la pasión, bajé mi orgullo y te entregué mi corazón, o lo que quedaba de él.

Sí, ya se. Me dejé llevar, pero por favor no me lastimes! Ya he sufrido bastante como para volver a pasar por la misma situación. Por el mismo desamor. Por entregar mi corazón... si es que en algún momento tuve uno.