Adoro esa piel. Fantaseo día y noche con tenerla en mis manos, y esta noche, por fin, vamos a estar juntos. Sólo esa piel tiene semejante efecto en mi, puede que no sea como las de los anuncios, puede que no sea la más cotizada por mis pares, puede que tenga algunas imperfecciones, pero solo esa piel me motiva, solo esa piel me excita, solo esa piel me desvela.
Desde el día que el destino nos presentó, mi vida no tiene otro objetivo que estar con ella. Ya no me atrae ningún placer carnal, las artes han empalidecido ante ella, los músicos han enmudecido para mi, y el teatro ha perdido sentido. Solo la presencia de esa piel me hace sentir vivo, es el único motivo para salir de mi casa, es la única razón de mis pocas sonrisas.
Seríamos tan felices juntos, la pasión se desbordaría a niveles incalculables, nuestra alegría sería eterna. Pero, para mi desdicha, esa desgraciada mujer imposibilita nuestra relación. Ella siempre está con mi amada, siempre se interpone entre nosotros, siempre me observa con esos ojos. ¡Cómo odio esos ojos! no entiendo cómo semejante belleza puede juntarse con esos ojos. Siempre observando, no puedo apreciar esa piel perfecta sin topármelos, no puedo disfrutar de la vida sin que me juzguen.
Pero esta noche, esta maravillosa noche, voy a tomarla sin que esos miserables ojos me detengan. Esta noche sin luna es perfecta para nuestro tan esperando encuentro. He preparado todo lo necesario con meses de anticipación, planeado cada paso con detenimiento, revisado minuciosamente todos los instrumentos y analizado cada detalle a profundidad. Nada va salir mal esta noche, nada puede salir mal esta noche.
Aunque tengo un plan detallado de nuestro primer encuentro, aunque haya soñado con esta noche por meses, aunque haya visualizado cada momento, no puedo evitar sentirme nervioso. Silencioso, me acerco a ella. No quiero apresurar las cosas, quiero que ella recuerde esta noche como la mejor de su vida, porque definitivamente, esta va a ser una noche inolvidable.
Al tenerla ante mis ojos, todos mis planes se borraron de mi mente. La perfección en su más pura forma está frente a mis ojos, lista para que la tome. No puedo describir mi emoción en estos momentos, mi corazón palpita a más no poder, mi respiración se acelera, mis manos sudan y mi pulso tiembla. A pesar de mi nerviosismo, esta va a ser una noche perfecta.
Y lo hubiera sido si no fuera por esos ojos. A pesar de asegurarme de que no estaban presentes, despertaron súbitamente, acompañados por los gritos desesperados de esa detestable mujer. ¡Cómo odio a esa mujer! sólo ella puede ser capaz de detener nuestro amor, sólo ella puede ser así de insensible ante nuestro profundo romance, sólo ella puede ser tan repugnante para gritar despavorida ante mi presencia. Definitivamente, ella tenía que callarse si yo quisiera disfrutar de esa piel.
Un par de golpes no fueron suficientes para tranquilizar a esa desesperante mujer. Por suerte, vine preparado para todo. Un póco de éter es suficiente para dormirla de nuevo. Para no dejar nada al azar, decidí atarla y amordazarla para prevenir futuras interrupciones. Todo tiene que ser perfecto para mi amada.
Esos gritos seguramente han alertado a algún habitante de esta casa, por lo que debo acelerar el plan, por más que deteste esa idea. Puede que este momento no sea tan romántico como quisiera, pero una vez que la tenga, voy a poder disfrutarla cuantas veces quiera, y no puedo arriesgarme a perderla.
Mientras separo tan preciada piel de semejante monstruosidad de persona, me sigo preguntando como una piel tan hermosa le puede pertencer a una mujer tan detestable.
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sábado, 27 de septiembre de 2008
lunes, 28 de julio de 2008
pasion aux pas deux
Sus manos se tocaron lentamente. Ella estaba temerosa de lo que seguiría. Sabía que no tenía idea de lo que estaba haciendo, pero el había prometido enseñarle lentamente, moviéndola lentamente, siendo delicado y paciente. Ella se dejo llevar cuando el puso su mano en su cintura y la pego contra su cuerpo.
El bajo su mano por su torso, lento pero con una mano firme, con esa firmeza que caracteriza a un verdadero experto. La pego aun más contra él mismo, ella lo podía sentir respirando junto a su oído, podía olerlo en sí misma de la cercanía que tenían. El guió su pelvis hacia los lugares adecuados, a su oído le susurro: déjate llevar. Ella no podía negarse, estaba completamente hipnotizada por sus movimientos.
El puso su mano en la parte baja de su espalda y la guió hacia delante y hacia atrás. Muy bien le dijo, ella solo podía sentir el ritmo en sí misma. Era algo instintivo, animal casi. Los movimientos pronto guiaron a sudor, y eso solo la hizo quererlo más, quería sentir la esencia de esa persona en su propio cuerpo. Sus manos se hacían uno con su profesor. Lo miro fijamente a los ojos y puso ambas manos alrededor de su cuello. El acerco su rostro al de ella, podía sentir su respiración en su propio rostro. El paso su mano por su pierna y fue subiendo con mano firme.
La velocidad comenzó aumentar. Piernas se entrecruzaban. Giros sucedían. Ya eran uno. El ritmo se hizo más rápido aún, ella sentía sus labios rozar con los de él, con sus ojos cerrados lo siguió. Quería acercarse tan solo un poco más, quería que sus cuerpos se encontrarán más, que llegaran a lugares donde nunca habían ido.
Y la música terminó, dejándola con el mejor tango de su vida, pero nada más que un tango...
El bajo su mano por su torso, lento pero con una mano firme, con esa firmeza que caracteriza a un verdadero experto. La pego aun más contra él mismo, ella lo podía sentir respirando junto a su oído, podía olerlo en sí misma de la cercanía que tenían. El guió su pelvis hacia los lugares adecuados, a su oído le susurro: déjate llevar. Ella no podía negarse, estaba completamente hipnotizada por sus movimientos.
El puso su mano en la parte baja de su espalda y la guió hacia delante y hacia atrás. Muy bien le dijo, ella solo podía sentir el ritmo en sí misma. Era algo instintivo, animal casi. Los movimientos pronto guiaron a sudor, y eso solo la hizo quererlo más, quería sentir la esencia de esa persona en su propio cuerpo. Sus manos se hacían uno con su profesor. Lo miro fijamente a los ojos y puso ambas manos alrededor de su cuello. El acerco su rostro al de ella, podía sentir su respiración en su propio rostro. El paso su mano por su pierna y fue subiendo con mano firme.
La velocidad comenzó aumentar. Piernas se entrecruzaban. Giros sucedían. Ya eran uno. El ritmo se hizo más rápido aún, ella sentía sus labios rozar con los de él, con sus ojos cerrados lo siguió. Quería acercarse tan solo un poco más, quería que sus cuerpos se encontrarán más, que llegaran a lugares donde nunca habían ido.
Y la música terminó, dejándola con el mejor tango de su vida, pero nada más que un tango...
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martes, 24 de junio de 2008
Un relato...
Umm… recuerdo que estaba un poco ansioso en ese momento, ¡Claro si nunca antes lo había hecho por algo tenía que ser! La tenía en frente, simplemente la veía sin saber qué hacer primero… Extendí mis brazos, un primer acercamiento. Cuando la toqué me quedé en blanco y de repente empecé a mover mis dedos despacio, pensado cada palabra, cada gesto, cada acción. Poco a poco me convertí en todo un experto, mi mente fluía, las ideas brotaban, sin duda lo estaba disfrutando… Seguí así hasta que terminé… Página y media… creo que no estaba mal para ser mi primer relato… Era tarde, apagué la computadora y me fui a dormir… pensando en lo que había escrito…
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