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miércoles, 4 de noviembre de 2009

Extrañar

Te extrañaré
Te extrañaré como se extraña una tarde perfecta de abril
te extrañaré como se extraña a un trozo de la misma alma
te extrañaré porque será como perder un pedazo de mi misma
porque será dejar contigo días ordinarios
y citas no especiales, pero tiempo aun así tiempo compartido
Te extrañaré porque con vos se queda mi desinihibición
porque con vos conocí lo que es verdadera honestidad.

Te extrañaré porque mis mañanas no son las mismas si vos no estás a mi lado
te extrañaré porque nadie me ha hecho sentir tan a gusto
porque sos el único lugar en el mundo que no quiero dejar.
Mi mundo no será lo mismo sin tu música invadiendome,
porque mi cuerpo no tiene otra forma si no es con tus brazos alrededor,
te extrañaré...
y sos ese lugar donde quiero volver y sé que eso no será posible.

Te extrañaré porque me enseñaste quien soy sin quererlo,
porque solo con vos me he sentido completa,
porque dejarte se siente como si estuviera quitando una parte de mí,
como si algo dentro mío se despegara
y no puedo decir exactamente que es,
pero se siente como si algo faltara, como si algo estuviera vacío.

Te extrañaré... porque te amé.

lunes, 10 de agosto de 2009

Un día

Sabrás que no te amo el día en que yo ya no te busque.
Cuando te conectes y yo no sea la primera en saludarte,
cuando ya no me precupe por preguntarte por tu vida,
por decirte que las cosas van a estar bien,
por hacerte sentir feliz y contento,
sabrás ese día que yo ya no te amo.

El día en que te abrace como abrazo a todos los demás,
que no trate de tenerte entre mis brazos un par de segundos más,
que no intente alargar nuestras conversaciones,
sabrás ese día que ya no te amo.

Llegará el día en que notaras que ya no me encuentras en todo lugar,
que ya no coincidimos en amigos, ni en eventos,
que mis mensajes ya no invaden tu bandeja de entrada,
que no has hablado conmigo en un largo tiempo.

Un día te levantarás y te darás cuenta que ya no te amo,
que ya no eres mi burbuja de paz,
que ya no ruego por cualquier forma de cariño que me des.

Tal vez te cuestionarás si es que me harte de tus migajas,
si es acaso posible que yo deje de amarte.
Pero sabé, que el día en que notés todas estas cosas,
sabrás que ya no te amo
y te darás cuenta que en realidad,
fue hace mucho tiempo que yo te deje de amar.

domingo, 10 de mayo de 2009

Soy una perra

Sí, soy una perra.
Soy una perra por serte fiel aun cuando realmente nunca,y te lo repito: NUNCA, tuvimos algo tan serio como para que yo te fuera fiel.
Sí, soy una perra.
Soy una perra porque cuando te referías a nosotros, hablabas de encariñarte, y uno solo con las mascotas se encariña, no con los amigos, no con los amantes.
Sí, soy una perra.
Soy una perra porque cuando otros amos vinieron y ofrecieron quererme, apreciarme y cuidarme, e igual te fui fiel.
Sí, fui y soy una perra.
Porque te quise y te quiero, incondicionalmente, sin necesidad de retribución ni definiciones, sin explicaciones. 
Sí, soy y seré una perra.
Porque hasta el día de hoy me importa que estes bien, porque si se meten con vos soy capaz de defenderte y porque sigo sin lograr darte la parte de culpabilidad de todo el embrollo.
Sí, soy una perra.
Pero para serte honesta, estoy harta de ser TU perra.

martes, 5 de mayo de 2009

Una y otra vez

Contame si fue real o pasó sólo en mi mente
Escarbando en las ruinas, hasta que capté el mensaje
Asfixiándome al borde de la habitación.

Dame algo real
Regalame la mitad de tu píldora de indiferencia.
Dame, mejor, algo que venga de debajo de la piel
Algo que realmente sintás

Decimos esas palabras una y otra vez
Pero siguen sonando igual
Y estaba en tus ojos, en tus ojos
No eran más que mentiras fáciles

Las mejores palabras son pesadas, y las promesas son sencillas
Y nadie está triste o feliz por mucho tiempo
¿Sólo porque lo dije no significa que en verdad lo pensara?
Supongo que al final, todos actuamos así.

Estoy tratando de sacudirme el sonido
Dándole vuelta a las sílabas
Viéndolas hundirse.

Dijimos esas palabras una y otra vez
Pero siguen sonando igual
Y estaba en tus ojos, en tus ojos
No eran más que mentiras fáciles

Y ya ha sido un largo tiempo esperando
Ha sido una vida entera esperando
Dijimos: Cuando estés solo y asustado
Yo estaré ahí para vos
¿Fue sólo un sueño? un sueño?
... Porque para mi fue real
Decimos esas palabras una y otra vez
Pero siguen sonando igual
Decimos esas palabras una y otra vez
y una y otra vez y una y otra vez.

domingo, 26 de abril de 2009

Te conté?

Te conté?
No. No te conté.
Claro que no te conté.
Si ya no somos educados, ni corteses.
Prentendemos que no existimos el uno para el otro.
Es decisión tuya, y no mía. 
Así que yo no te conté.
No te conté.
No te conté que ya no importa.
Que podés dejarte tus ojitos de ruegos,
tu obsesión con las cejas me resbala,
y tu cabello no es tan perfecto.
Porque la verdad es que todo se acabo
hace ya muchas lunas atrás,
porque si te amara, si realmente te amara,
no me hubiera ido tan feliz y campante
ese lunes por la mañana.
Todo esto, la verdad, se acabo,
en la ciudad que nunca duerme,
en ese grupo de minutos en que ninguno,
ni vos, ni yo, ni nuestras almas atormentadas,
estuvieron en el mismo lugar al mismo tiempo.
Si te ame, ya no es relevante, 
(aunque todavía me pregunto si
realmente me quisiste vos a mí)
porque nunca te amé tanto
tanto para contarte que te amé.
Te conté?

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Cuando terminó todo

Cuando terminó todo ella lloró desconsolada.
Sabía que terminar era lo mejor para ambos, y sobre todo para ella.
Sabía, que aunque sonara horrible decirlo o tan siquiera pensarlo, él era poco para ella.
Aún así, deseaba que justo en ese momento él se retractara de todas las cosas dichas, la abrazara, la besara, y le pidiera perdón y así seguir juntos como se habían prometido.
Pero eso no pasó.

Cuando por fin se lavó la cara y borró los rastros de lágrimas de sus mejillas, se dijo así misma que había hecho bien. Que él era el que había hecho todo mal, y que además, él sabía que NUNCA encontraría a alguien como ella, y que NUNCA encontraría a nadie que le diera todo lo que ella le dio, y sobretodo que NUNCA encontraría a alguien que lo amara tanto como ella lo hizo. Entonces sonrió malvadamente (auto-consolándose) pensando que esas cosas él las sabía, y que cada momento de su vida recordaría cuanto perdió.

Pero la vida es rara, y mucho tiempo después mientras ella seguía creciendo con las heridas cicatrizadas , se encontró a sí misma pensando en él, pensando en la mirada que siempre tenía SOLO para ella, pensando en todas las palabras que aliviban el dolor, pensando en que sólo él la había llegado a conocer de verdad, pensando en esos momentos que sólo ambos conocían.
Y de repente se encontró a sí misma preguntándose si algún día encontrará alguien que la ame tanto como él lo hizo.

domingo, 26 de octubre de 2008

Ella sabía...

Ese día estábamos caminando sin rumbo alguno, oyendo el cantar de las aves, y el sonido de la suave brisa al pasar por las copas de los árboles. Sin duda alguna ese día estaba resultando perfecto, su risa suave y delicada, su pelo negro y sus grandes ojos verdes que parecían que podían contemplar la vida misma con una sola ojeada.

Así caminamos ese día tomados de nuestras manos, como cualquier pareja, ella bien arreglada y con un delicado perfume a flores, y yo un poco desaliñado como era mi costumbre, y usando mi colonia favorita.

Esa era nuestra última salida de domingo, juntos como novios, ya que el siguiente domingo saldríamos a pasear pero como esposos.

Ya eran cinco maravillosos años juntos, con sus peleas normales como cualquier pareja, pero también con esos momentos compartidos que logran que la boca se separe un poco más de lo habitual, y más con una velocidad más pausada que la normal, pueda decir esas dos palabras que al oírlas de la boca de la otra persona hace que el cuerpo se estremezca.
Un te amo, o dos al día, nunca nos venían mal, aunque procurábamos no decirlo con mucha facilidad, para hacer que las palabras siguieran conservando su significado y más aún su intenso poder.

Por esas y otras razones que son más animales, esa noche nos sentamos en el sofá de mi apartamento e hicimos el amor como nunca antes, sabiendo que nuestras vidas iban a unirse de por vida, y que podríamos empezar a forjar el sueño que nos mantenía vivos de ilusión. Juntos queríamos poder adoptar, y criar una hermosa familia, ya que ambos como pareja no teníamos la bendición de poder procrear, nunca supimos cual de los dos era el infértil, esto para evitar posibles recriminaciones; así era nuestro amor.

La semana transcurrió con total normalidad, no nos íbamos a ver hasta el sábado para poder ultimar los pequeños grandes detalles de la ceremonia del día siguiente. De la manera acordada nos vimos ese sábado, fuimos a comer un helado porque curiosamente ella quería uno con ese frío y lluvias de setiembre. Entonces fuimos a comer helados, ella con su sabor a menta, yo con mi sabor a chocolate, al final como imaginarán entre besos y abrazos, los sabores en nuestras bocas se mezclaron, generando una deliciosa combinación.

En el momento que terminamos nuestros helados, y nos dirigíamos al salón de la fiesta, le sonó el celular y con la calma y dulzura que la caracterizaba lo contestó, pero, no acabo de decir “¿aló?”, cuando sólo sentí un puñal en mi espalda, mis ojos se abrieron y la vi a ella gritando sin que surgiera voz alguna de su garganta por el terror y tratando de resistir, en ese jaleo el hombre que le intentaba arrebatar el teléfono saco una pequeña pistola y le disparo a su pecho; ella instintivamente soltó el teléfono y cayó al piso. Y justo entonces me di cuenta de que ella si había gritado y que su voz si había salido, y que su resistencia a entregar el celular se debía a que había sido yo el primero en salir herido.

Sentí el puñal en mi espalda, y poco a poco perdía el conocimiento. Cuando desperté en el hospital, me dijeron que los dos habían fallecido. Yo extrañado pensé que alguien había matado al ladrón, justo entonces el doctor me sacó del error, y me dijo que íbamos a ser padres.
En ese momento lo comprendí todo, su antojo por el helado, su dulzura más intensificada que lo normal, y ese brillo en sus ojos como si contemplará a la propia vida. Ella lo sabía y me lo quería decir el día de nuestra boda.

Ella sabía que nuestro sueño estaba más cerca de lo jamás esperado.

Ella sabía que yo la amaba.

Ella sabía que iba a ser madre.

Ella sabía que yo iba a ser padre.

Ella lo sabía…

miércoles, 22 de octubre de 2008

Decirte adiós

Cuando dices, que fui un timador de emociones
En realidad, eso no me conmociona,
Puedes decir que fui calculador,
Pero no por eso voy a tratar de hacerte sentir mejor.


Y es verdad, pude haber sido ser mejor,
Y es verdad, tal vez fui cruel,
Pero yo sé que fuiste más infeliz al quedarte sin mí,
Yo sé, te lo juro
Que estarás tres veces más triste sin mí.


Así que me puedes decir ¿cómo es qué medías ese “amor”?
Si todas esas charlas agridulces, salían de tu boca.
Y al yo tener que saborear esas palabras,
Se me dificultaba el tragar,
Pues eso fue lo verdaderamente dulce,
El saber que me volví inmune
A tu manipulación y a tus juegos.


Pero ya no se puede volver al inicio,
Porque nuestro tiempo ya murió.
Y adoro, y amo, el verte sufrir sin mi amor,
Y te juro que nunca más volverás a tenerme atado.

Pudiste comprarme, quebrarme,
Besarme y hasta mantenerme,
Aunque luego de haberlo intentado,
Me perdiste para siempre.
Porque después de todo fue inevitable que me deshiciera de ti.

Aún sabiendo que me necesitabas
El doble de lo que yo a ti.

Y ahora sé,
Que dejaste de vivir, cuando me fui,
Y ahora sé,
Que puedo reír por ese fin.

PD: Esto fue algo que debí haber escrito hace mucho tiempo (no es nada elevado, ni mucho menos algo muy elaborado, es solamente una despedida sencilla). Con esto pongo fin a esas "Ruinas de Herejía" que durante ya bastante tiempo, he tratado descifrar. Ahora es momento de recapacitar y demostrar que todo aquello que hizo daño, estorbo, o no ayudo en nada; ahora da igual. Porque el presente se encuentra mejor que nunca, y el pasado en pasado tiene que quedar.