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miércoles, 19 de octubre de 2011

Si pudiera detener el tiempo


Si pudiera detener el tiempo lo haría justo en este momento. Vos durmiendo a mi lado, enrollados entre las sábanas, mientras el frío de la noche se come de a poco el calor de nuestros cuerpos.

Congelaría todo: tu respiración, las caricias de hace un segundo, los te amo que me susurraste, tus sueños, el futuro... y mientras todo se detiene en este instante yo me levantaría, recogería mis cosas y me iría para no volver.

No me juzgues, simplemente este no es el camino que quiero seguir.

Detendría el tiempo en este momento, así no habría mañana, no habrían lágrimas y vos seguirías por siempre con los ojos cerrados, soñando con una vida juntos en ese castillo que construimos en el aire...

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Líneas

Hace un tiempo empecé a dibujar líneas entre nosotros.



Una línea por cada vez que te sintiera lejos.



Una línea por cada vez que me faltara un te amo.



Una línea por cada vez que no fueras lo que esperé.



Una línea por cada vez que llorara por vos.



Ahora hay tantas líneas tan juntas que no sé dónde empieza una y termina la otra.



Solo sé que mientras sigo trazando líneas, vos estás de un lado y yo del otro...


sábado, 18 de julio de 2009

Matemos

Matemos
la divinidad de los miercoles,
el caracter sagrado de la niña anórexica y lugares asociados,
el mal hábito de siempre andar tapitas en el bolso.

Matemos
el venerable recuerdo de los filtros rojos,
el profano murmullo carcomiente de lo que nunca llegamos a hacer
y la veneración por cada una de tus imperfecciones.

Matemosnos, lo que solíamos ser,
el sentimiento zombie que seguimos cargando por hábito de un nosotros.
Matemos el nosotros con un poco de valentía
para así existir vos y yo por separado.

Matemos
a ese persistente e inmutable sentimiento,
matemoslo, matemoslo ya.
Matemoslo en las palabras de Mr. Darcy.
Matemoslo con respuestas de Sí o No.
Matemoslo, dejemoslo morir y no lo dejemos resucitar.
Que se muera, que se quede 7 metros bajo tierra.
Con un poco de clara honestidad,
matémoslo.


martes, 5 de mayo de 2009

Una y otra vez

Contame si fue real o pasó sólo en mi mente
Escarbando en las ruinas, hasta que capté el mensaje
Asfixiándome al borde de la habitación.

Dame algo real
Regalame la mitad de tu píldora de indiferencia.
Dame, mejor, algo que venga de debajo de la piel
Algo que realmente sintás

Decimos esas palabras una y otra vez
Pero siguen sonando igual
Y estaba en tus ojos, en tus ojos
No eran más que mentiras fáciles

Las mejores palabras son pesadas, y las promesas son sencillas
Y nadie está triste o feliz por mucho tiempo
¿Sólo porque lo dije no significa que en verdad lo pensara?
Supongo que al final, todos actuamos así.

Estoy tratando de sacudirme el sonido
Dándole vuelta a las sílabas
Viéndolas hundirse.

Dijimos esas palabras una y otra vez
Pero siguen sonando igual
Y estaba en tus ojos, en tus ojos
No eran más que mentiras fáciles

Y ya ha sido un largo tiempo esperando
Ha sido una vida entera esperando
Dijimos: Cuando estés solo y asustado
Yo estaré ahí para vos
¿Fue sólo un sueño? un sueño?
... Porque para mi fue real
Decimos esas palabras una y otra vez
Pero siguen sonando igual
Decimos esas palabras una y otra vez
y una y otra vez y una y otra vez.

miércoles, 1 de abril de 2009

No sos el único

Sus manos no eran las tuyas,
sus labios no sabían como los tuyos,
pero de pronto, mis manos encontraron ese cuerpo,
ese nuevo cuerpo desconocido, 
extrañamente familiar. 
Cuando me dí cuenta,
ya no buscaba tu sabor en él
ni sentía todavía tu olor impregnado en mí,
ni logré recordar siquiera el color de tus ojos.
No me importaba el color de tus ojos,
ni como me hubieras abrazado,
ni intentar recordar tu olor.
Sin darme cuenta, me importa él y no vos,
me importa su sabor y no el tuyo,
me importa como me llamará él,
lo que me conocerá él y no cuanto me conociste vos,
me importa como me hacer sentir él,
como se siente su piel contra la mía,
como sus ojos siempre encuentran los míos,
los planes que hacemos nosotros dos,
no los que vos y yo nunca llevamos a cabo.
El me ha enseñado que no sos el único ser perfecto,
porque vos solo fuiste perfecto en mi cabeza,
en la vida real no llegaste a mucho,
pero él... él se acerca mucho a perfecto,
a lo más perfecto para mí en este planeta.
Me perderé en sus ojos, en sus manos,
en sus besos y en sus caricias.
El también es capaz de cambiarle los colores a mi mundo.

lunes, 9 de febrero de 2009

Decisión

Abriré mi boca sólo para decir lo que quieres que diga.

Juntaré mis brazos para dar el calor que quieres que de.

Mojaré mis labios sólo para besar como quieres que bese.

Apretaré mis dedos sólo para acariciar como quieres que acaricie.

Encogeré mi corazón para amar como quieres que ame.

Tú serás feliz porque pensarás que soy como tú quieres que sea,
y yo, seré un despojo de lo que alguna vez fui.

Pero seré un despojo feliz porque tú me amarás.

Aunque realmente ya no deba querer que me ames.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Abracemos al odio

¿Alguna vez han odiado apasionadamente? Es un sentimiento maravilloso que nos permite hacer y decir cosas que normalmente no podríamos lograr.

Sentir el odio consumir poco a poco nuestra humanidad es una de las pocas experiencias que todos deben vivir al menos una vez en la vida. Un profundo rencor, una obsesión macabra, un deseo de venganza, una desesperación violenta, todas estas emociones son las que nos definen como personas.

Si se quiere conocer a una persona, hay que observarla en un momento de locura psicótica, donde nos deshacemos de nuestras ataduras sociales y mostramos al mundo como verdaderamente somos.

Además, lo más bello del odio es que es el único sentimiento único y característico del ser humano. Los animales sienten miedo, pasión, lujuria, amor, aburrimiento y muchos otros sentimientos que comparten con nosotros, pero nunca sienten odio.

No olvidemos las propiedades sociales del odio. Marx dijo que la historia de la humanidad es una historia de lucha de clases, pero obvio el hecho de que esta lucha se da gracias al odio entre seres humanos. El odio tiene la capacidad de crear revoluciones, reformas, guerras, genocidios, caos, muerte y destrucción, cosa que ningún otro sentimiento humano puede emular.

El odio enciende nuestras almas, acelera nuestros corazones, apasiona nuestra rutina y da sentido a nuestras vidas. Una vida sin odio sería como una cerveza sin alcohol, puede que sepa bien, pero no va a llegar a nada.

Por estas y muchas más razones extiendo la invitación a odiar más y odiar mejor, a detestar a quienes nos rodean y repudiar a quienes están lejos, a sonreír menos y perdernos en la locura, a olvidar a nuestros seres queridos y a alejar a quienes nos alegran. Evitemos los abrazos y los placeres de la vida, que nos alejan del verdadero camino, de la oscuridad y de las maravillas que nos ofrece el profundo y perenne odio.

jueves, 4 de diciembre de 2008

La proxima vez...

Pero tranquila… esta noche acudirá a visitarme el olvido, y obrara su necromancia sobre mí. Me secará el corazón; se arreglará el problema.


La próxima vez, exijo al karma que me permita ser el verdugo.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Somos más diferentes de lo que jamás voy a aceptarte. Incompatibilidad es una palabra fuerte, pero cada vez creo más que va con nosotros. Las tazas de café nunca serán suficientes, nunca serán suficientes los besos. Algo han de haber perdido tus labios que ya no saben igual.

Crees que sos la única con derecho a dudar, mientras que yo mis dudas suelo tragármelas con bastante agua, o con un cigarro. Pero vos no. Mi cariño es tuyo, pero cada vez creo más que la inercia es la que nos sostiene. Es la falta de certeza de que si te dejo, otros brazos me esperarán a la vuelta de la esquina. Que egoísta, que cobarde. Y de tus vicios no voy a hablar (porque también los tienes, mi vida). Callar sobre el mal del otro es parte de la buena vida en pareja. Somos paquetes, pero haces parecer que siempre me estas tolerando para estar conmigo. Yo siempre tolero, no vaya a ser que creas que sos la única en aguantar, pero yo lo que tolero lo acepto con una sonrisa porque hay cosas que simplemente no se pueden cambiar y son como son. Y no me importa. He ahí el detalle, a vos te importa y se te hace un mundo en las pequeñeces.

Ya son varias lunas que tenemos de estar en esta danza. Si de crecer hablamos, he crecido. Si de cambiar hablamos, has cambiado. ¿Pero es suficiente? No lo creo.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Cuando terminó todo

Cuando terminó todo ella lloró desconsolada.
Sabía que terminar era lo mejor para ambos, y sobre todo para ella.
Sabía, que aunque sonara horrible decirlo o tan siquiera pensarlo, él era poco para ella.
Aún así, deseaba que justo en ese momento él se retractara de todas las cosas dichas, la abrazara, la besara, y le pidiera perdón y así seguir juntos como se habían prometido.
Pero eso no pasó.

Cuando por fin se lavó la cara y borró los rastros de lágrimas de sus mejillas, se dijo así misma que había hecho bien. Que él era el que había hecho todo mal, y que además, él sabía que NUNCA encontraría a alguien como ella, y que NUNCA encontraría a nadie que le diera todo lo que ella le dio, y sobretodo que NUNCA encontraría a alguien que lo amara tanto como ella lo hizo. Entonces sonrió malvadamente (auto-consolándose) pensando que esas cosas él las sabía, y que cada momento de su vida recordaría cuanto perdió.

Pero la vida es rara, y mucho tiempo después mientras ella seguía creciendo con las heridas cicatrizadas , se encontró a sí misma pensando en él, pensando en la mirada que siempre tenía SOLO para ella, pensando en todas las palabras que aliviban el dolor, pensando en que sólo él la había llegado a conocer de verdad, pensando en esos momentos que sólo ambos conocían.
Y de repente se encontró a sí misma preguntándose si algún día encontrará alguien que la ame tanto como él lo hizo.

No entiendo

No entiendo el amor, creía que podía hacerlo, que sabía lo que se necesitaba, pero no, no lo entiendo, no sé nada. No entiendo como algo puede quedarse en tu cabeza por tanto tiempo haciendo un hueco en tu vida que cada día crece y crece.

No entiendo porqué es como un virus que se pega a las neuronas y aunque sabés que te esta matando no podés hacer nada, porque simplemente el maldito se une al ADN de tu cerebro y no lo podés eliminar sin matar tus neuronas, sin que te termine haciendo daño.

No entiendo como cada día cualquier estupidez te hace pensar en eso, en cómo se reían, como parecían felices juntos, como besaba, como te sentías cuando te besaba, en lo feliz que eras si estaba ahí al otro lado de tu mano, de tu ojos.

No entiendo porqué alguien puede amar y seguir amando después, mientras que otros ocupan tanto tiempo para olvidar, para sentir de nuevo el aire entrar en sus pulmones, para arrancarse un sabor que se añeja en sus labios, para sanar una herida que talvez nunca existió en el corazón de la otra persona.

No entiendo cómo el tiempo me hace seguir amando, pero poco a poco me obliga a fijarme en otras personas. No entiendo porqué hago cosas que me hacen sentir peor cuando las reflexiono al lado de tu foto. No entiendo porqué aun tengo tu foto. En serio, no entiendo cómo acabo metiendome con gente que no amo, que no quiero o que no conozco... No entiendo porqué lo hago...

No entiendo ni siquiera porqué no lo acepto, no entiendo porqué me engaño cuando digo que no te amo, si me basta con tomar para empezar a seguir tus pasos, a tratar de encontrarnos por casualidad, a querer verte, a querer oírte, a necesitar hablarte y cuando estoy a punto de hacerlo, comprendo que no puedo, me falta valor y me resigno como el más grande de los cobardes.

No entiendo cómo teniéndote dentro puedo empezar a sentir como crece algo más, cómo crece alguien más en mi mente, alguien que no quiero, alguien que no busco querer pero que esta ahí y que inconscientemente me obligo a querer. No entiendo nada, no entiendo porqué me duele, no entiendo porqué escribo sobre esto, no entiendo qué me pasa, no entiendo porqué me niego a entender...

Lo peor es que ni de
catarsis me sirve...

martes, 11 de noviembre de 2008

Rutina

Tus besos no serán suficientes para acortar la distancia. Siento que en cierta forma, hay como un océano que nos separa, y que hace que por más que grites, tu vos no llegue a mis oídos. Un océano en verdad nos separa, y la sal del mar hace que no llegue a mí la posibilidad de la sal en tus mejillas. Me es indiferente que observemos la misma luna.


Y cuando te veo, ya no brillan como antes tus ojos, aquellos pequeños pozos del alma que me ahogaban en ti cuando me sumergía. Y cuando te veo, mis labios ya no se entreabren como buscando un beso.


Y me decis:


“te quiero”


Respondo:


“y yo a vos”

martes, 14 de octubre de 2008

De la costumbre...y los servidores

Maté al poeta y no debí haberlo hecho
Él podía sacar de la inflación la oda a la luna, y de las rebajas del combustible, el compás de las olas del mar
Hubiera podido encontrar similitudes entre mi persona y un cactus y aún así, sonaría bonito y podríamos hablarlo durante años

Pero ah no! ella quería quedarse casada de por vida con la tesis de los servidores y su funcionamiento y como el tipo del cactus la toca imaginandose las tarjetas madres y se excita como si hubiera visto un par de entradas USB.

Y la verdad no quiero que me den la luna, pero ¿qué tan malo es soñar un día con algo que uno tuvo y lo mato? Osea es necrofílico, estoy casi al borde de sacarlo de la tumba y hacerle el amor porque la verdad este golpe de realidad no me está cayendo nada bien.

Y si es necesario sacar a Placido Domingo como tema de conversación porque ya ni los periódicos suelen tener importancia, pues diay! lo voy a hacer.

Me cansé de empujar a la roca
Para cierta gente soy solo un servidor

"Si toca un seno, opción sí, si no toca seno, opción no
si sí, entonces orgamos, si no, opcion no, fin de la fórmula"

Pues nada, es eso, no ha pasado nada.....
La luna sigue siendo una estúpida bola blanca, y un zapato sigue siendo el chunche q se pone en el pie.....nada ha pasado

¿Qué haces?

Èl: "bajo un juego de DS"

wow!....hablando de mi amor por los servidores y el contacto con las personas...

lunes, 6 de octubre de 2008

Muerte Mañanera

A las siete de la mañana, un sol pálido comenzó a calentar su piel por última vez. Era algo normal que viera el amanecer entre basura, pero había una frescura revitalizadora en el aire.


Haciendo memoria, se encontró de nuevo en la calle. La transacción siempre había sido simple, pero esta vez le pedieron más plata. Si la hubiera tenido, la hubiera dado. Realmente necesitaba esa piedra.


No tenía la técnica para tachar carros, ni los recursos para un bajonazo. No se consideraba tan adicto como para asaltar a un tercero, ni tan habil para robar una cartera.


Lo único que tenía era lo que le daban de limosna. Ya su familia se había desentendido de él, no podía pedir trabajo en esas condiciones, y era totalmente incompatible con el hampa.


Sólo había una forma sostenible de financiar su adicción. Nunca lo había hecho, pero algunos le habían dicho que era perfecto para el brete, y que pagan bien.


Su primer cliente estaba tan desubicado cómo él. Ninguno de los dos sabía muy bien cómo empezar, ni en donde hacerlo. Terminaron en un callejón despoblado, bañados en sudor y basura.


Después de trabajar sólo podía fantasear con una piedra. Corría renqueando hasta el primer bunker que viera para gastar todo su dinero.


Llovía cuando se dio cuenta que estaba en el fondo. Bajo un cartón, vio un comemaíz bañarse en un charco. Al oírlo cantar, recordó la cantidad impresionante de vida que sale con la lluvia. Recordó los sapos, los grillos, las aves...


Las aves... cómo le encantaba su canción de alegría bajo la lluvia. Amaba el olor a tierra mojada, sentarse en un árbol a comer jocotes, tirarse a la poza a buscar piedras de colores, correr descalzo en el zacate...


Y ahora, rodeado de vida, no podía sonreír. Sus preocupaciones eran buscar un cartón nuevo y conseguir otra piedra. Fue en este momento cuando se dio cuenta de lo bajo que ha caído, ya no le preocupaba su situación, su futuro, su vida.


Trató de levantarse. Sus piernas no soportaron su peso. Poca comida, mucha piedra.


Una montaña de basura lo recibió con los brazos abiertos. Mientras se revolcaba buscando la salvación vio a un joven comprando. Gritó, lloró, rezó.


Mientras su alma se escapa de sus labios se lamenta por el joven. El mercado dicta que debe haber un cliente que reemplace a los que se retiran.


La mano invisible da, la mano invisible quita.


Es la Ley.


Nadie escapa a la Ley.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Calor

Aquí estoy.
Todo mi cuerpo vibrando con deseo.
No puedo dejar de pensar en us labios sobre mi cuerpo
recorriendome sin saciarse nunca
Recuerdo tu respiración entrecortada cuando te besaba,
cuando nuestros labios se buscaban frenéticamente.
Me produce ansiedad tan solo pensar en el calor de tu cuerpo.
te quiero estremeciendote sobre mí
quiero tus manos recorriendome toda
te quiero a vos, todo, teniendome.
Pero no estás
Y si no son tus manos llevandome al extasis
si no son tus labios volviendome irracional
encontraré otros que me satisfagan.
Nunca tanto como vs
Jamás nadie sabrá como hacerme explotar como vos
Jamás buscaré desaforadamente por otros labios como buscaba los tuyos.
Pero hay muchos que serán suficiente para calentar mi frío cuerpo cuando no estés.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

promesas de arena

Me prometieron el paraíso. Yo busqué
Me prometieron que la miseria pasaría. Yo esperé
Me prometieron romance. Me llenaron de ilusión
Me prometieron pasión. Sigo soñando con ella
Me doparon con amor y sexo. Sigo creyendo sus mentiras


Quién busca, encuentra arena
Busqué una ilusión
Encontré un espejismo de arena
En este desierto de lluvia
lleno mi vacío con arena



Mientras comemos arena
Lloran de hambre, gritan de muerte
Y solo pensamos en buscar más arena
Llenar nuestro vacío con mentiras,
nuestras vidas con arena



Ya no busco, ya no creo en la arena
Ya no sueño, ya no espero
Ahora odio, seco de tanta arena
Ahora tomo,
Para mojar toda esa arena


Mientras usted leyó esto (aproximadamente 30 segundos)
8 niños menores de 5 años murieron de hambre en el mundo
Tal vez deberíamos reorganizar nuestras prioridades
y dejar de pensar tanto en el amor y la pasión

viernes, 19 de septiembre de 2008

Carta!!!

De : mi

Para : ¿¿??

Esa noche te vi, te besabas con ella, y luego te besabas con él. Sabiendo que era conmigo con quien estabas. Subí corriendo con lágrimas en mis ojos no sabía si estabas con ellos, porque ella te daba los senos que yo no poseía, o él la estatura que no lograré jamás alcanzar. O tal vez por que nunca me quisiste.

Te dije que te amaba en un suspiro lleno de alcohol, de lágrimas, y de pensamientos.
Te dije que te iba a esperar, que yo sabía que no era el momento. Aunque adentro de mi ser, yo sabía que eso no era verdad.

Oía como la música se iba amortiguando conforme yo me iba alejando del lugar. Voltee para ver si venías a consolarme o decirme que todo estaba bien. Pero no, ahí donde volví a ver sólo reinaban las luces de la ciudad, la música del antro, y miradas incómodas de gente que me veía entre risas y preocupación, mientras yo corría desgarrado en lágrimas.

Agarré un taxi y le dije que me llevará a dar vueltas, que no tenía ningún lugar donde ir. Porque, en esos momentos no sentía ganas de volver a ese “hogar”, que sin tu presencia está vacío.

Al final me decidí volver a mi casa de nacimiento, ahí donde mis padres me recibieron con fuertes abrazos. Nunca supe, y todavía no sé si esa noche la terminaste con él, y con ella, o con más gente.

Parece que se te olvidaba la forma como hacíamos el amor… Como nuestros ojos se miraban… Como nuestra sonrisas se encontraban… Y como luego de eso…

Luego de eso…

……………

Me decías que me tenía que ir, porque te daba miedo que me pasará algo.
Sé que tenías varios nombres, porque leí los mensajes de tu celular, te llamaban con nombres que yo sabía que no eran los tuyos, te incitaban a charlas seductoras, cargadas de temas sexuales.

Y yo en mi ingenuidad y estupidez me refugiaba, pensando que podía llegar a tu corazón.
Ese fue mi error, por eso hoy en esta carta te escribo lo que sentí. Aunque no sé a quien dedicársela por que no sé por cual nombre o apodo llamarte. Así que sólo la pondré aquí en este lugar, que sé es tu favorito para que la puedas leer.

Gracias por dañarme de esa forma, porque ahora soy mucho más fuerte que lo que nunca fui. Gracias por envenenarme de odio, mentira y falsedad, porque ahora te puedo decir que te perdono de todo corazón.

Atte: YO

martes, 16 de septiembre de 2008

Caracoles, rosas y chocolates...

Sé que te gusta andar en las nubes, que tu mente es traviesa y se siente libre al pensar en caracoles junto al mar. Sé que te gusta volar entre los cerezos pensando que la vida es linda y que algo mejor siempre está por llegar, aunque tus rodillas estén lastimadas y tus alas ya no sean tan fuertes.

Sé que detestas que las estrellas sólo salgan de noche y que no puedan alumbrar tus días. Sé que odias que la luna esté tan lejos y que por eso coqueteas con ella desde la ventana de tu cuarto.

Sé que el cariño es como el agua que te da fuerza, que piensas en besos dulces y abrazos acaramelados. Sé que sin la magia tu mundo no existe y que si no existes la vida pierde el color.

Sé que te duele ver como mueren las rosas en los jarrones, aunque te hipnoticen sus lamentos cuando te las he enviado yo. Sé bien que las flores son la mejor forma de llegar a tu corazón y mis palabras la mejor forma de decir que te quiero.

Sé que un helado te convierte en una niña feliz y un chocolate te hace sentir siempre mejor. Sé que las cosquillas te hacen reír y que nunca debo tocar tu pelo cuando lo recoges porque eso te enoja.

Sé que detestas arreglarte para salir, que te sientes bella con poco maquillaje y que la ropa sofisticada te hace sentir incomoda. Sé que aunque no seas vanidosa te ves mil veces en el espejo y que tu perfume es un hechizo que hace a mi corazón perseguirte.

Sé que te gustan los cangrejos, las jirafas, los canarios, las amapolas, la playa de noche, los lugares fríos, la madera... Sé que te gusta reír, correr, jugar, morder, besar...

Pero... ¿qué se yo?

Yo solo sé que cuando hablo mis ojos dicen cosas que tú no entiendes, y si no me entiendes ¿qué gano yo con saber tanto de ti, si tú no sabes nada de mi...?


Dejaré esta rosa en tu puerta y un chocolate,
para que no llores tanto...

viernes, 5 de septiembre de 2008

El último momento

Las velas estaban ya derretidas, su luz casi se extinguía, el florero roto en mil pedazos cerca de la puerta, las flores que este antes contenía sin vida y aplastadas. Y yo apenas iluminado por los pocos destellos que quedaban en la habitación, tirado en el piso como si hubiera decidido dormir en el. Así estaba mirando hacia el techo sabiendo que ya sólo me quedaban unos pocos momentos más.

Yo nací siendo uno de esos hombres que tuvieron la dicha de tenerlo todo, buena casa con su jardín amplio, comida siempre en la mesa y si está no se encontraba ahí podía llamar a las empleadas, de niño todos los juguetes que quisiera desde los típicos legos hasta las últimas consolas de videojuegos, en la adolescencia tenía el dinero para comprar lo que quisiera ya fuera un helado o un caro juego de ropa, hasta carro tenía. Además tuve la bendición de nacer muy bien parecido, no como esos imbéciles que andan por las calles y que no son más que adefesios con accesorios que enmascaran su fealdad. En fin, lo tenía todo.

Por eso siempre fui un gran irresponsable en el estudio y en el amor, me acuerdo de una tal Jimena, guapa como ella sola, unos muslos bien ejercitados y un abdomen plano plano; le prometí cielo y tierra, entiendase joyas y diamantes. Al final después de una loca noche de sexo la deje llorando con el corazón en la mano y las manos atrás de la espalda, y le dije que ya había obtenido lo que quería y le tire unos cuantos billetes para que se comprara sus diamantes, aunque estos fueran de fantasía.

Con María fue distinto, ella era una niña, y si, digo niña por que recién había cumplido los dieciséis y yo ya de veinti-tantos con mucha más experiencia que el mismo diablo, le dije que la amaba, que era lo más hermoso que había visto; y aclaro lo hermoso eran mis deseos de tenerla a mi lado en la cama. Y con esos típicos cuentos, más trillados que novelas mexicanas, le pedí la famosa prueba de amor. Claro ella en su inocencia adolescente, su humildad de típica mujer campesina que se viene enfrentando a la ciudad por primera vez y su amor hacia mi, temerosa al inicio y tierna después accedió.

La hice como quise, sin que me importara mucho que fuera su primera vez, en fin eso era lo que yo buscaba. Ella me entrego su cuerpo y su alma y por supuesto tomé sólo su cuerpo. A los días le dije que no podía seguir con ella por que había encontrado alguien más a mi altura, y le obsequie una cadenita de plata por su buen comportamiento. Aunque ese detalle no evito que se devolviera a su pueblo decepcionada y totalmente destruida.

Luego conocí a Lorena, salvaje, un poco agresiva en el sexo, de ojos como fuego y piel bronceada. Esta si fue más inteligente y logró tener mi compañía por casi medio año, obviamente medio año en el que yo probaba alguno que otro postre del menú. Hasta que un día me descubrió con una muchacha de colegio y la obligo a marcharse. Como toda mujer indignada, decidió armarme pleito y ni para que lo hizo, termino en la clínica para que le revisarán los golpes y laceraciones que le cause por mi cólera; creo que se me paso la mano, pero ella tenía la culpa por llegar antes de lo previsto, la agarre por el pelo y la golpee contra la mesita de noche de la cama y luego le di una patada que la dejo tumbada en el suelo. Y como se imaginarán ahí termino todo.

Pasó ya bastante tiempo, hasta que un Domingo cuando iba a ver las mujeres que salían de la misa de las once, la vi. Pelo negro lacio, ojos verdes, alta, morena, curvas perfectas, porte de reina y un aroma a fruta del edén.

Se llamaba Karina, y aunque al principio buscaba lo mismo que con las demás, no sé como poco a poco empecé a sentir lo que nunca antes, esa palabra que dicha a la ligera suena estúpida, pero que dicha de corazón es como el paraíso. Si, sentí amor.

¡Maldita sea! Nos casamos a los meses, firmamos los documentos legales que le proporcionarían una vida segura en caso de un accidente que me sucediera.

Ella sabía lo que iba a hacer, nueve meses después de casarnos, llegó un día y me dijo “tenemos que hablar”, esa frase todavía resuena en mis oídos, esas palabras nunca advierten algo bueno.

Comenzamos a hablar me dijo que no me amaba, que sólo había estado fingiendo que era feliz a mi lado, que yo era un asco de persona, que no sabía hacer nada bien y mucho menos el amor, y que con respecto a ese tema, me iba a enseñar algo. Y si que me lo enseñó, me enseñó mi camino a la muerte, me extendió un sobre el cual abrí al momento con lágrimas en mis ojos, ya que pensaba que era el divorcio, pero no, no lo era, eran fotos de ella, desnuda en poses sexuales con otros hombres, con mujeres, y hasta con los dos sexos a la vez.

No lo podía creer, mi vida se hizo pedazos en ese momento, le grite, la llame puta, golpee la mesa, lloré, agarre el florero y lo tiré contra la puerta, me le acerqué, pero de inmediato me aleje, me producía una extraña sensación, como de asco, con dolor, ira y desilución.

No pude más y me tire al piso, como un niño que gatea busca el abrazo de su madre. Así totalmente vulnerable por primera vez sentí el dolor de un corazón roto, justo en ese momento me paso una lista de facturas por millones que estaban a mi nombre, de vestidos carísimos, un automóvil, perfumes, joyas, viajes que se suponían que eran de trabajo y que en realidad habían salido de mis bolsillos. No necesite calculadora para saber que estaba en la quiebra, fijo por eso me dejo.

Ella se dirigió hacia la puerta agarro un trozo del vidrio del florero quebrado, con sus manos cubiertas por unos finos guantes, y me lo puso en mi palma. Y se fue sin volver a mirar atrás.

Entonces las recordé, y vi a Jimena vestida con joyas y tomo mi mano vacía y se la acerco a Lorena que sostenía mi mano con el vidrio en ella y ahí apareció María, la inocente María que tomo ambas manos e hizo que me cortara las venas no sin antes dejarme la cadenita de plata que le había regalado, en mi cuello.

Se levantaron agarraron una vela roja cada una, y la pusieron ahí donde en este momento las estoy viendo, ya casi derretidas por completo, fundiéndose con el rojo de mi sangre que avanza por el piso. Y de blanco angelical las tres mujeres a las que les destruí de vida poco a poco iban ascendiendo hacia el techo, hasta dejarme sólo.

Una última lágrima cae de mis ojos, sé que ya es muy tarde para arrepentirme, pero lo hago con toda mi alma.

La voz de Karina se oía a lo lejos diciendo que toda mi fortuna ahora pasaría a su nombre, y que todo había sido un vil montaje.

Mis ojos se cerraron y sólo mi mente es la que segundo tras segundo se va consumiendo.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Cuestión de sudores

Acababa yo de escribir el punto final de esa novela que me mantuvo ocupado durante más tiempo del previsto. Pensé que bastaba con girar un poco mi muñeca para dar por terminado todo aquello. Fue así como me encontré de nuevo ante las aguas de la soltería, tan basta, tan cálida. Y cómo buen hombre que soy, cargue mi arma y me lancé a cazar.

No me resultó tan difícil como pensaba. Un poco de estilo, una cuota de romanticismo y presto. La primera presa cayó en mis brazos... Yo siempre he pensado que hay gente que nació para ser cogida, gente que con cualquier cuento se la llevan a la cama (en el menos creativo de los casos, claro está), y otros que nacimos simplemente para cortar cabezas.

Jaja me burlo de mí mismo por cómo sonó eso, me sentí Mr. Algo por un momento. Pero esta historia fue así, rara. Salí con las ganas de algo más que unos tragos, un baile, un aprete y un número de teléfono. La suerte me acompañó esa noche (parece que vio mi cara de desesperado en celibato) y resultó que ligué.

La rutina previa fue corta, encontré poca resistencia ante mis manos irreverentes y mis gestos lascivos. Unas cuantas palabras que transmitieran mis intenciones y en pocos minutos ya íbamos en mi carro camino al matadero. ¡Ah, qué bonita es la sensación de macho libre y cogedor!

Llegamos y no dejé que abriera la boca para pronunciar palabra, saqué mis instintos primitivos y me entregué a saborear, a tocar, a oler como un animal en celo. Entre aspiraciones y caricias desnudé su cuerpo. Esa noche me sentía animal, quería sexo creativo, sexo exótico, como en los viejos tiempos.

Pronto, muy pronto, nos convertimos en un amasijo de carne mojada. Debo confesar que el sudor es uno de mis fetiches más queridos, y digo uno porque eso de los fetiches es todo un arte del cual descubro día a día más secretos. Me gustaba su olor, apenas perceptible, un poco seco y embriagador. No podía contenerme y lo probé, quería más, mucho más. Ese saborcito salado me tenía en las nubes. Empecé a recordar. Ese sabor no era igual, le faltaba textura, le faltaba esencia...

¡Me cago en la memoria! De verdad que en momentos así no me sirve de nada. ¿Cómo es posible que en media cogida me este acordando de vos, del olor de tu cuerpo sudado? Pensé que cuando uno ponía un PUNTO FINAL era precisamente eso, UN FINAL. Es hora de cambiar de estación, eso de los sentimientos baratos y las cursilerías rosas no es de machos como yo. Con esa idea en mente me dispuse a ignorar la avalancha de sensaciones que me recordaban tu cuerpo escurridizo, que no hace mucho tiempo atrás se perdía entre mis piernas.

¿Y es que cómo podía ignorar que tenía sexo en la misma cama en la que hacía el amor con vos? ¿Cómo explicarle a mi cerebro que entre coger y hacer el amor la diferencia es el amor? Ya no quiero recordar, bueno, lo que no quiero es pensar, recordar por lo menos me excita, aunque cuando esté solo me funda en la melancolía...

¡Mierda, ya es suficiente! Lo que tengo que hacer es concentrarme en seguir cogiendo que si no esta noche quedaré como un mal polvo ante mi nueva presa. ¿En qué estaba? ¡Ah si, en el sudor! Me recargué despacio sobre mi amante y empecé a succionar su cuello con la fiereza animal del recuerdo de un cuerpo ahora ajeno y con el resonar instintivo de la memoria de mis sentidos. Poco a poco mi lengua busca nuevos sabores mientras baja por la línea secular que me lleva hasta un ombligo y más abajo a mi agasajo favorito. Esa noche fue larga. Recordar y tratar de olvidar, junto con las ganas de coger, son uno de los mejores afrodisíacos que he probado en mi vida. Lástima que tenga el peor efecto secundario para los hombres, el sentir que hemos perdido a alguien que de verdad llegamos a amar.