viernes, 26 de diciembre de 2008
Ganas de qué?
Tener vacaciones de mi misma con vos.
Reírme de mis miedos hasta que me duela el estómago
Retorcerme hasta que me duela la espalda
Ver esa loca película toda la noche, una y otra vez.
Besar cada demonio que querás exorcizar
Que me mirés a los ojos mientras logre mantenerlos abiertos
Cambiar esas malditas lágrimas por esas benditas
Frotarse hasta desgastarse
Morderte hasta saciarme
Soñar con vos, despiertos los dos
Dormir sólo cuando sea inevitable
De eso tengo ganas
miércoles, 3 de septiembre de 2008
Cuestión de sudores
No me resultó tan difícil como pensaba. Un poco de estilo, una cuota de romanticismo y presto. La primera presa cayó en mis brazos... Yo siempre he pensado que hay gente que nació para ser cogida, gente que con cualquier cuento se la llevan a la cama (en el menos creativo de los casos, claro está), y otros que nacimos simplemente para cortar cabezas.
Jaja me burlo de mí mismo por cómo sonó eso, me sentí Mr. Algo por un momento. Pero esta historia fue así, rara. Salí con las ganas de algo más que unos tragos, un baile, un aprete y un número de teléfono. La suerte me acompañó esa noche (parece que vio mi cara de desesperado en celibato) y resultó que ligué.
La rutina previa fue corta, encontré poca resistencia ante mis manos irreverentes y mis gestos lascivos. Unas cuantas palabras que transmitieran mis intenciones y en pocos minutos ya íbamos en mi carro camino al matadero. ¡Ah, qué bonita es la sensación de macho libre y cogedor!
Llegamos y no dejé que abriera la boca para pronunciar palabra, saqué mis instintos primitivos y me entregué a saborear, a tocar, a oler como un animal en celo. Entre aspiraciones y caricias desnudé su cuerpo. Esa noche me sentía animal, quería sexo creativo, sexo exótico, como en los viejos tiempos.
Pronto, muy pronto, nos convertimos en un amasijo de carne mojada. Debo confesar que el sudor es uno de mis fetiches más queridos, y digo uno porque eso de los fetiches es todo un arte del cual descubro día a día más secretos. Me gustaba su olor, apenas perceptible, un poco seco y embriagador. No podía contenerme y lo probé, quería más, mucho más. Ese saborcito salado me tenía en las nubes. Empecé a recordar. Ese sabor no era igual, le faltaba textura, le faltaba esencia...
¡Me cago en la memoria! De verdad que en momentos así no me sirve de nada. ¿Cómo es posible que en media cogida me este acordando de vos, del olor de tu cuerpo sudado? Pensé que cuando uno ponía un PUNTO FINAL era precisamente eso, UN FINAL. Es hora de cambiar de estación, eso de los sentimientos baratos y las cursilerías rosas no es de machos como yo. Con esa idea en mente me dispuse a ignorar la avalancha de sensaciones que me recordaban tu cuerpo escurridizo, que no hace mucho tiempo atrás se perdía entre mis piernas.
¿Y es que cómo podía ignorar que tenía sexo en la misma cama en la que hacía el amor con vos? ¿Cómo explicarle a mi cerebro que entre coger y hacer el amor la diferencia es el amor? Ya no quiero recordar, bueno, lo que no quiero es pensar, recordar por lo menos me excita, aunque cuando esté solo me funda en la melancolía...
¡Mierda, ya es suficiente! Lo que tengo que hacer es concentrarme en seguir cogiendo que si no esta noche quedaré como un mal polvo ante mi nueva presa. ¿En qué estaba? ¡Ah si, en el sudor! Me recargué despacio sobre mi amante y empecé a succionar su cuello con la fiereza animal del recuerdo de un cuerpo ahora ajeno y con el resonar instintivo de la memoria de mis sentidos. Poco a poco mi lengua busca nuevos sabores mientras baja por la línea secular que me lleva hasta un ombligo y más abajo a mi agasajo favorito. Esa noche fue larga. Recordar y tratar de olvidar, junto con las ganas de coger, son uno de los mejores afrodisíacos que he probado en mi vida. Lástima que tenga el peor efecto secundario para los hombres, el sentir que hemos perdido a alguien que de verdad llegamos a amar.
lunes, 18 de agosto de 2008
No es mi culpa
Porque no podés vaciar toda esa bisutería barata que tenés entre las neuronas.
Amar no es un sentimiento, es una acción. No te pido que sintás, te pido que hagás.
Si querés a un poeta te fregaste.
Si buscas un amante pues bien por vos, para mi será un placer.
Hoy no quiero usar el corazón, me lo patearon y esta por ahí, en algún lugar de mi pecho. Si no te importa lo que quiero es coger y se acabó.
¿Sabés algo? No todos los hombres somos iguales. Antes éramos diferentes. Antes yo era diferente. No todas las mujeres son iguales, yo encontré una diferente, y ella me hizo igual que todos los hombres. No es mi culpa tratarte así, es tu culpa por ser mujer. Por ser como esa mujer.
¿Entonces qué? Si seguís llorando, mejor te ponés la ropa y te vas...
domingo, 3 de agosto de 2008
Una noche más
Tu olor en mi piel
me hace desearte aún más
Es tal cosa posible?
Tan solo recordar tu respiración me lleva a lugares más allá de tu imaginación
Te quiero
No..
Te deseo
Me es necesario tu sabor en mi boca, tu piel contra la mía
mi instinto animal surge con tan solo pensar en tu tacto
en todo aquello que hicimos
en como hacías mi piel erizarse
en la forma en que me hacías gemir
Tu poder sobre mí va más allá de mi control
Ocupo tu olor sobre mí
todo el día
todos los días
Recuerdo la forma en que me desvestías
lentamente
besando cada curva de mi cuerpo
recorriendome completa con las puntas de tus dedos
Pero luego,
luego era como si toda la vida no te bastara para desearme
para hacerme tuya
para tenerte y tenerme
para besarnos
para ser uno solo.
En esas cuatro paredes eramos solo tu y yo
y el calor de nuestros cuerpos
No puedo sacar de mi cabeza nuestros besos
la forma en que mordías mis labios
como si nunca te pudieras satisfacer
el sabor de tu boca
el sabor de tu piel cuando estabas sobre mí
aquellos besos que comían mi cuello
Oh tus manos por mi cuello
por mi cuerpo vibrante de deseo
por mis piernas
por mis pechos
por cada rincon de mi cuerpo
Mis uñas pasando por tu espalda
tus gemidos de placer
la fuerza con la que me sujetabas
Conocías cada centímetro de mí
y yo sabía como tocarte
en cada punto de tu ser
y como hacerte esperar
hasta aquel orgasmo final
El placer, la pasión, el deseo
de tan solo tenerte en la misma habitación
No podía esperar a quitarte la ropa
a tenerte encima de mí
a que fueras solo mío
y yo solo tuya
y tuvieramos una noche más.
una noche más.
miércoles, 30 de julio de 2008
Solo eso quiero...
Hoy quiero ser yo la desquiciada que te ve a ti. Quiero espiar cada rincón de tu cuerpo mientras te desnudas al ritmo de mi aliento. Hazme vivir esta pasión voyeurista de seguir atenta tus movimientos, sin censura, sin pudor alguno. Quiero verte bailar con tu mirada acechándome justo al borde de mi cama, invitándome a disfrutar los placeres de tu cuerpo. Esta noche serás tu ese jovencito inocente que descubrirá el placer en mi, me seducirás despacio, con lujuria y decadencia.
Quiero que me incites, que me provoques, que muerdas tus labios quieto para verte. Que gatees por la cama hasta llegar a mi. Que me intentes besar mientras yo te lo niego, haciéndote sufrir de pasión. Quiero pegarte cuando intentes tocarme, como cuando una madre castiga a su niño malcriado. Deseo escuchar que ruegues hacerme el amor, que me supliques a gritos el permiso de tocar mis caderas, mis senos, mi cuerpo que te obsesiona y te hace esclavo.
Te quiero ver ahí, sediento, humillado, que lo único en lo que puedas pensar sea en mis labios, en su calor y su humedad. Que tu neurona se caliente pensando en la forma en que hago el amor, en como me muevo y como se siente mi ardiente elixir. Así me volverás loca, me harás sentir tu dueña y yo cómo ama justa te haré comer de mi vid.
Comerás hasta que se me nuble el deseo, hasta que pierda el sentido y justo cuando lo haga te clavaré mis uñas y dejaré en tu piel mi marca para que me sigas sintiendo y recordando siempre. Para que te vuelvas loco pensado en lo que te hice sentir, en como te excitaba que yo me negara, que buscara retrasar el placer en ti y en mi.
Quiero que te obsesiones conmigo, que me llames, que me acoses, que sientas la necesidad de hacerme el amor para seguir viviendo y yo, yo seguiré negándome, aprovechándome de tu deseo para cumplir el mío, seré la sumisa que piensas que soy pero seguiré controlando tu deseo y manipulando con mi cuerpo tu mente de adicto sediento.
Quiero hacerte sufrir, solo eso quiero.
lunes, 28 de julio de 2008
Incubo
Mi lengua te mata. Caliente y precoz te recorre. Tu cabeza va explotar, un leve gemido rompe en tu habitación y hace repicar mis sentidos. Voy por buen camino. Sigo mi ruta, tu placer es mi meta. De repente tomas el control, esto no lo esperaba. Me agarras fuertemente el pelo y con furia me levantas hasta tu cara, me plantas un beso que busca comer mis entrañas. Arremetes violentamente y con mirada pícara me domas clavando tu uñas en mi pecho. Con esa cara de lujuria me haces tuyo, sin reparos, sin censura y yo correspondo a tu arrebato dándote lo mejor de mi. Tus fantasías fluyen en las sábanas, esta noche estoy dispuesto a cumplirlas, todas y cada una de ellas.
Definitivamente siempre supe que lo mío no eran precisamente las alas y las aureolas. Tanto blanco, tanta nube, me asfixiaban. Yo soy un ser mucho más carnal, más terrenal, así que el castigo que se me impuso lo veo más como la vida que yo mismo escogí vivir.
Soy algo así como el sueño secreto que anhelan muchas mentes, muchos cuerpos, causante de miles de sonrojos. No tengo nombre, alguna vez lo tuve pero ya lo olvidé. Soy quien quieras que sea, me veo como quieres que me vea y hago lo que siempre has querido que te hagan. Soy ese deseo nocturno que se cuela entre tus sábanas y humedece tus sueños con el descaro más grande del mundo. Me convierto en pasión, en locura, en anhelo. Paso mis horas buscando cuerpos deseosos, metiéndome en sus camas y haciéndolos sentir lo que nadie los hará experimentar jamás. A cambio les robo su vida, su energía y así conservo la mía. No sigo las reglas, nunca lo he hecho. Viviré como el demonio que soy por el resto de mi existencia mientras siga encendiendo esas flamas en aquellos sedientos de sexo, a quienes seco un poco cada noche, orgasmo con orgasmo.
Esta noche iré contigo, espérame...
jueves, 24 de julio de 2008
Tarde de lluvia

Otra vez aquí estamos
He comenzado a pensar que es culpa de la lluvia, cuando llueve que las tardes son húmedas y frías, cuando entra poca luz por mi ventana, que buscamos como roedores, como animales, calor, un lugar donde calentar nuestros desnudos cuerpos.
Como cuando somos niños, y en la noche oímos ruidos, nos metemos en la cama y creemos, sentimos, que ahí estamos a salvo, que nada nos puede hacer daño ya...
Así de esa manera tan insensata y tonta me buscas en estas tardes de lluvia, y así estúpidamente te dejo entrar en mi cama.
Creo que no te amo, me pregunto si en realidad alguna vez te he querido así, de estar forma… Siempre creí que la pasión vendría con el amor, pero en tu caso es inútil intentar descubrir que pasa, sólo se que llueve, que tengo frío, y que quiero tu aliento, tu humedad, tus manos para alejar este sentimiento de soledad.
Creo que tú sabes mejor que yo porqué te dejo entrar, porque dejo que con dedos apurados descubras lo que nadie mas conoce de mi, porque permito que juegues con mis labios, que pruebes, que toques, metas tu mano por debajo de mi falda, que busques todo eso de mi que me hace sentir insegura, como si fuera perfecto.
Y es que lo mas intoxicante del placer es que no te permite pensar, no pienso, y cuando se deja de pensar es mas fácil dejar de sentir, es mas fácil olvidar. Pero tú además me haces sentir perfecta, hermosa, deseada, hasta a veces superior a ti.
Por eso dejo que estés aquí, haciendo lo que quieres, pensando que soy tuya, que has obtenido todo de mi, y talvez yo misma he llegado a creerlo varias veces, pero no es la verdad, no te quiero, y yo te estoy usando a ti, para no tener frío, para no sentirme sola…
Disfruta hoy que podemos hacerlo, porque nunca más se repetirá, porque ya no voy a permitir que me hagas mas daño, hoy será la última vez que nos destruimos el uno al otro.
