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lunes, 1 de diciembre de 2008

Tiempo

Ya van siendo varios años
De una huida, de un engaño
Y mientras pasan los momentos
La vida se viene siempre al suelo.

Deseo juntar esos extremos,
Y poner en mi cuello un talismán de fuego
Juntando mis manos y rezando al viento
Que todo el daño se consuma en el tiempo.

Veo atrás y veo desprecio,
Veo el futuro y se encuentra incierto,
Veo el presente y no sé si siento
Pero es ahora cuando estoy viviendo.

Y todavía, aún recuerdo
Los estigmas que en mis huesos dejo el hielo
Que con locura de besos y aliento
Trate de borrar sin remordimiento.

Entre más lo pienso, más lo creo
Que todo va a desencadenar un milagro,
A pesar de mi credo
Para poder naufragar sin miedo,
Oyendo el rumor del cielo
Que ya gris se ha puesto,
Y que sólo los rayos iluminan de nuevo.

Es tiempo lo que quiero,
Revertirlo y rehacerlo
Según mis movimientos,
Sean firmes o siniestros
O tal vez débiles y contentos.

Es tiempo lo que hace falta
Para acabar con las falsas amenazas,
De una vida perfecta,
Que se desvanece en la nada.

Es el eclipse el que predice,
Que después de varios años
Todo desaparece cuando la muerte llega
Sin poder divisar donde dejaste tus huellas.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Cuando terminó todo

Cuando terminó todo ella lloró desconsolada.
Sabía que terminar era lo mejor para ambos, y sobre todo para ella.
Sabía, que aunque sonara horrible decirlo o tan siquiera pensarlo, él era poco para ella.
Aún así, deseaba que justo en ese momento él se retractara de todas las cosas dichas, la abrazara, la besara, y le pidiera perdón y así seguir juntos como se habían prometido.
Pero eso no pasó.

Cuando por fin se lavó la cara y borró los rastros de lágrimas de sus mejillas, se dijo así misma que había hecho bien. Que él era el que había hecho todo mal, y que además, él sabía que NUNCA encontraría a alguien como ella, y que NUNCA encontraría a nadie que le diera todo lo que ella le dio, y sobretodo que NUNCA encontraría a alguien que lo amara tanto como ella lo hizo. Entonces sonrió malvadamente (auto-consolándose) pensando que esas cosas él las sabía, y que cada momento de su vida recordaría cuanto perdió.

Pero la vida es rara, y mucho tiempo después mientras ella seguía creciendo con las heridas cicatrizadas , se encontró a sí misma pensando en él, pensando en la mirada que siempre tenía SOLO para ella, pensando en todas las palabras que aliviban el dolor, pensando en que sólo él la había llegado a conocer de verdad, pensando en esos momentos que sólo ambos conocían.
Y de repente se encontró a sí misma preguntándose si algún día encontrará alguien que la ame tanto como él lo hizo.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Carta!!!

De : mi

Para : ¿¿??

Esa noche te vi, te besabas con ella, y luego te besabas con él. Sabiendo que era conmigo con quien estabas. Subí corriendo con lágrimas en mis ojos no sabía si estabas con ellos, porque ella te daba los senos que yo no poseía, o él la estatura que no lograré jamás alcanzar. O tal vez por que nunca me quisiste.

Te dije que te amaba en un suspiro lleno de alcohol, de lágrimas, y de pensamientos.
Te dije que te iba a esperar, que yo sabía que no era el momento. Aunque adentro de mi ser, yo sabía que eso no era verdad.

Oía como la música se iba amortiguando conforme yo me iba alejando del lugar. Voltee para ver si venías a consolarme o decirme que todo estaba bien. Pero no, ahí donde volví a ver sólo reinaban las luces de la ciudad, la música del antro, y miradas incómodas de gente que me veía entre risas y preocupación, mientras yo corría desgarrado en lágrimas.

Agarré un taxi y le dije que me llevará a dar vueltas, que no tenía ningún lugar donde ir. Porque, en esos momentos no sentía ganas de volver a ese “hogar”, que sin tu presencia está vacío.

Al final me decidí volver a mi casa de nacimiento, ahí donde mis padres me recibieron con fuertes abrazos. Nunca supe, y todavía no sé si esa noche la terminaste con él, y con ella, o con más gente.

Parece que se te olvidaba la forma como hacíamos el amor… Como nuestros ojos se miraban… Como nuestra sonrisas se encontraban… Y como luego de eso…

Luego de eso…

……………

Me decías que me tenía que ir, porque te daba miedo que me pasará algo.
Sé que tenías varios nombres, porque leí los mensajes de tu celular, te llamaban con nombres que yo sabía que no eran los tuyos, te incitaban a charlas seductoras, cargadas de temas sexuales.

Y yo en mi ingenuidad y estupidez me refugiaba, pensando que podía llegar a tu corazón.
Ese fue mi error, por eso hoy en esta carta te escribo lo que sentí. Aunque no sé a quien dedicársela por que no sé por cual nombre o apodo llamarte. Así que sólo la pondré aquí en este lugar, que sé es tu favorito para que la puedas leer.

Gracias por dañarme de esa forma, porque ahora soy mucho más fuerte que lo que nunca fui. Gracias por envenenarme de odio, mentira y falsedad, porque ahora te puedo decir que te perdono de todo corazón.

Atte: YO

miércoles, 27 de agosto de 2008

Ella y Él (Parte 2)


Ella


Cerré la puerta y pude escuchar como se alejaba silbando... No lo podía creer, ese beso me había dejado pensando más de lo que debía...

La lluvia que caía era brutal, me sentía abrumada. Llegamos por fin a mi casa, nos bajamos del taxi y nos quedamos en el corredor. Él me miraba con una ternura de niño que no podía pasar inadvertida ni por la mujer más insensible del mundo. Me sentí un poco mal por él, por lo que podría pensar. Esa noche me había comportado como una idiota, fui caprichosa y hasta caí en lo insoportable por un momento. Pero el me conocía y sabía que por esos días mi humor no andaba en su mejor momento.

El y yo nos hicimos amigos casi desde que nos conocimos. Es el único hombre que me ha demostrado afecto de verdad. Él es tan lindo, tan diferente a los demás. Hasta llegué a pensar que era gay, porque un hombre tan tierno no podía ser realmente heterosexual. Es que todos los hombres son una basura, se sienten superiores a nosotras y piensan que estamos ahí para servir a sus deseos. Pero él no.

De repente se acercó a mi, yo no sabía que hacer, me quedé quieta. Él me miraba directamente a los ojos. Yo le correspondía con una mirada de ruego ahogado, no quería que lo hiciera, pero es que él es tan diferente y ha sido tan lindo conmigo. Me besó, yo podía sentir todo el amor con el que movía los labios... bueno... hasta que se le ocurrió usar la lengua, no tenía idea de qué hacer con ella y me la refregó como buscando quien sabe qué cosa en mi boca. Sin duda no tenía mucha práctica, pero fue un beso sincero, lindo y tierno como él.

Por un segundo sentí que podía amarlo, que él era el indicado para mi, que si me espero todos estos años yo podía sacrificarme a él, a acompañarlo y ser suya. Pero fue solo por un segundo. Justo cuado empecé a pensar en amor otra cara cruzó por mi mente... ahí fue cuando caí en cuenta de lo que estaba haciendo, su aliento me empezó a repugnar, su saliva me intoxicaba, no quería que siguiera. Lo que había pasado no era lo que esperaba, definitivamente no debió ocurrir jamás. Me separe de su cuerpo.

No quería que me mirará más, sus ojos me quemaban. Él era tan lindo que su mirada de príncipe me hacía sentir culpable ¿Por qué un clavo no puede sacar otro clavo? ¿Por qué no pude olvidar lo que una vez sentí por otro solo con probar su boca, su amor? Me dijo que lo había pasado muy bien, que le gustaría que saliéramos de nuevo, yo le dije que lo llamaría...

Subí hasta mi cuarto y me tiré a la cama, no se por qué, pero no podía dejar de llorar. Me sentía mal por lo que acababa de permitir que pasará, por tener que romper su corazón la próxima vez que me llamara preocupado porque yo no lo le había marcado antes. Lloraba por ese otro amor que me hizo daño y que mi corazón masoquista no olvida. Lloraba por mi, por sentir como me estoy sintiendo, por vivir lo que vivo y por amar como amo...

lunes, 18 de agosto de 2008

No es mi culpa

No entiendo cual es la mierda que desborda en tu cabeza.
Porque no podés vaciar toda esa bisutería barata que tenés entre las neuronas.
Amar no es un sentimiento, es una acción. No te pido que sintás, te pido que hagás.

Si querés a un poeta te fregaste.
Si buscas un amante pues bien por vos, para mi será un placer.

Hoy no quiero usar el corazón, me lo patearon y esta por ahí, en algún lugar de mi pecho. Si no te importa lo que quiero es coger y se acabó.

¿Sabés algo? No todos los hombres somos iguales. Antes éramos diferentes. Antes yo era diferente. No todas las mujeres son iguales, yo encontré una diferente, y ella me hizo igual que todos los hombres. No es mi culpa tratarte así, es tu culpa por ser mujer. Por ser como esa mujer.

¿Entonces qué? Si seguís llorando, mejor te ponés la ropa y te vas...

miércoles, 6 de agosto de 2008

Lágrimas

¿Sabes Laura? Hace mucho tiempo no veía una luna como esta...


Un cuerpo se asomaba por la ventana de aquel balcón. Hacía frío, mucho más que los otros días, pero ahí estaba, de pie junto a la luna fresca de octubre. Ante el silencio que prosiguió a sus palabras, se volteó con una dulce mirada inquisidora sólo para comprobar que ahí estaba ella, apacible y serena entre el edredón que la abuela había traído para las noches álgidas.

La contempló por un buen rato. Repasó su cuerpo de sirena alada, su cara de niña pequeña. Reparó con detalle en esos labios carnosos a través de los cuales brotaba esa mujer que tanto le sorprendía. Esa diosa dormida que jugueteaba en su mirada y que esa noche brotó de su boca.

Había llegado tarde. Justo cuando la ciudad empezaba a bostezar ella tocó la puerta rompiendo el silencio que había en el interior del departamento. Tras abrir la cerradura descubrió un cuerpo temblando entre lágrimas de espeso dolor. No le dio tiempo de preguntar que pasaba, ella simplemente saltó a su cuerpo y dejó salir su desesperación. La sintió llorar como nunca antes. Su corazón era una bolsita de papel arrugada que latía débilmente en su pecho. Sin saber el porqué también se entristeció, tan solo verla así le bastaba.

Acarició su mojado rostro y enjugó el brote de sus ojos. Una breve sonrisa se esbozó de repente y un poco de consuelo brilló en su mirada. Sintió el deseo de protegerla, de demostrarle que sus brazos eran capaces de darle seguridad. La abrazó, fue un abrazo largo, sincero. Quiso expresar todo su apoyo, su amistad, su amor.

Dos corazones latiendo juntos en una noche fría, una noche de octubre. Después de ese abrazo, notó el rubor en sus mejillas y como tímidamente ella bajaba un poco su cara. Con su mano derecha levantó suavemente su barbilla y la vio directo a los ojos. Con solo una mirada le indicó lo que pasaría. Acercó su rostro hasta el de ella, acercó sus labios a los suyos. Un rayito de electricidad brilló en la oscuridad.

Fue el beso más largo y más tierno de su vida. Esa inocencia, esa tristeza, esas ganas, ese amor. La noche se llenó de luz. Era tarde, la ciudad dormía. Con un gesto cortés le ofreció su casa y sus brazos para dormir esa noche. Hacía frío y sus cuerpos serían la mejor fuente de calor. Abrazándola susurró palabras de amor a su oído y la cuidó hasta que cayó rendida ante el embrujo de Morfeo. Llorar la había agotado.

No podía dormir. Se levantó y caminó hasta la ventana, un embrujo hechicero llamaba su cuerpo. Era la luna más bella que había visto en su vida, pocas veces había presenciado tal hermosura.

¿Sabes Laura? Hace mucho tiempo no veía una luna como esta...

Ante el silencio que prosiguió a sus palabras, se volteó con una dulce mirada inquisidora sólo para comprobar que ahí estaba ella, apacible y serena entre el edredón que la abuela había traído para las noches álgidas.

Después de verla así, tan frágil, tan bella, la luna había perdido su gracia. Su atención se prendió de ella, de su amada. ¿Cómo confesarle que ya no podría consolarla más? ¿Cómo podría explicarle que hay fuerzas imbatibles que separarían su amor? Un dolor oprimió su pecho, le faltó el aliento, sabía que ese maldito cáncer no le daría mucho tiempo, su cuerpo estaría en estado deplorable, su llama se extinguiría pronto. Una lágrima bajo por su mejilla. Él era quien lloraba ahora...

martes, 24 de junio de 2008

Los besos también se marchitan

Había un beso para él, esperaba mientras deseaba, deseaba sus labios, su lengua, sus manos, su piel, su olor, y deseaba que el deseara lo mismo.
Y todo era perfecto en ese delicioso suplicio, esperando, deseando...
Pero él no llegó, y el deseo dejó de ser delicioso y supo amargo y después salado.

Y ese beso en sus labios se marchitó poco a poco, envenenando su alma, agonizaba en su boca, dejó que la sal empapara su rostro a escondidas, en lo oscuro, donde nadie pudiera ver sus labios secos, sus besos marchitos, sus deseos lejos.

Lo que él nunca supo es que ese beso que le pertenecía, que era sólo para él, que era único irrepetible e inmenso, no volverá, porque ha muerto, poco a poco se marchitó, y nada puede hacer para recuperarlo.


Exorcismo!!!

Eran las doce de la noche cuando me decidí mientras veía esa luna que me hipnotizo y me hizo enloquecer; a tomar entre mis manos una biblia blanca, una biblia sin religión específica, ni conocida, sólo una religión inculcada en la esencia de lo vivido a través del tiempo, de las sensaciones promiscuas y de todos esos amaneceres en llanto desesperado.
En ese instante, en el que la luz de luna me daba cierta aura santificada, miré hacia todas las direcciones y comencé un ritual. Un ritual que sólo invocaba a la razón y al poder más grande, llamado voluntad para poderme despojar de ese demonio que se hallaba escondido, enredado, e intoxicando mi corazón.
Ahí empece el exorcismo, llamando a los santos de ninguna religión, clamando a un Dios sordo, y llorándole a un cielo oscuro.
Alaridos, maldiciones, e idilios profanados; fueron mis compañeros hasta que uno a uno fueron cediendo ante el amanecer.
Un amanecer en el que me despoje de ente malvado que habitaba en mi corazón.
Por que enamorarse de un espectro maldito y demoníaco es fácil. Lo difícil es desterrarlo entre cruces de púas y ritos extintos; hasta que de sí misma su presencia no sea más que un mutilado hueso de demonio.