sábado, 23 de agosto de 2008
Puntos finales
La alegría --> :)
El enojo --> :/
La confusión --> :S
No hay muchas opciones en el amor:
Se tiene, o se carece del mismo.
Se gana o se pierde.
Corren ambos corazones a un mismo ritmo, o uno agoniza latiendo tras del otro...
Olvidé mencionar otro punto:
La tristeza --> :(
lunes, 18 de agosto de 2008
No es mi culpa
Porque no podés vaciar toda esa bisutería barata que tenés entre las neuronas.
Amar no es un sentimiento, es una acción. No te pido que sintás, te pido que hagás.
Si querés a un poeta te fregaste.
Si buscas un amante pues bien por vos, para mi será un placer.
Hoy no quiero usar el corazón, me lo patearon y esta por ahí, en algún lugar de mi pecho. Si no te importa lo que quiero es coger y se acabó.
¿Sabés algo? No todos los hombres somos iguales. Antes éramos diferentes. Antes yo era diferente. No todas las mujeres son iguales, yo encontré una diferente, y ella me hizo igual que todos los hombres. No es mi culpa tratarte así, es tu culpa por ser mujer. Por ser como esa mujer.
¿Entonces qué? Si seguís llorando, mejor te ponés la ropa y te vas...
viernes, 15 de agosto de 2008
Estaba decidida
Se lo había prometido así misma, pero en su interior sabía que no podría hacerlo...
Es que es tan delicioso pensar en esa mirada, justo antes de que él le diera un beso, esa media sonrisa y los ojos brillantes en una convinación exquisita entre deseo y talvez cariño, porque ella sabía, amor no era, nunca sería.
El tiempo se llevó la esperanza de encontrar en esos labios amor, y ella se prometía una y otra vez que debía terminar, pero es que simplemente no podía... no podía... ¿Por qué?
Había dejado de llorar, y ya lo estaba esperando en la noche fría, decidida a acabar algo que no había empezado, pero sabía que como todas las otras veces que se había decidido, no lograría articular palabra, hablaría con él cosas irrelevantes y luego esperaría el momento en que él la besara, para ver esa mirada otra vez, para esconderse en sus brazos, para engañarse así misma, pensando que talvez en el fondo de ese beso había cariño o tan siquiera aprecio hacia ella, porque amor no, eso no existía en este pequeño mundo donde estaban los dos, nunca escucharía un te quiero, menos un te amo, sin importar cuanto tiempo pasara, cuantos besos regalara, él nunca diría esas palabras, ¿Podía vivir con eso?... mientras el la besara así... sí.
Mientras siguiera probando de la suavidad de sus labios, del sabor de su boca, de su olor, de la sensación de su mano en su cintura, o bajando por su espalda, acariciando su rostro, mientras siguiera viendo esa mirada justo en el momento preciso en que él decidía darle un beso...
Pero esos momentos ¿cuánto duraban? parecían segundos y luego él se marchaba, y ella sabía que no pensaría en ella, que jamás escucharía un quédate con migo, un te quiero... ¿Podía vivir con eso? ¿Podía seguir así?
Ya había dejado de llorar, y estaba esperando sentada, cuando lo vió acercarse con ése aire distraído.
miércoles, 6 de agosto de 2008
Lágrimas
Un cuerpo se asomaba por la ventana de aquel balcón. Hacía frío, mucho más que los otros días, pero ahí estaba, de pie junto a la luna fresca de octubre. Ante el silencio que prosiguió a sus palabras, se volteó con una dulce mirada inquisidora sólo para comprobar que ahí estaba ella, apacible y serena entre el edredón que la abuela había traído para las noches álgidas.
La contempló por un buen rato. Repasó su cuerpo de sirena alada, su cara de niña pequeña. Reparó con detalle en esos labios carnosos a través de los cuales brotaba esa mujer que tanto le sorprendía. Esa diosa dormida que jugueteaba en su mirada y que esa noche brotó de su boca.
Había llegado tarde. Justo cuando la ciudad empezaba a bostezar ella tocó la puerta rompiendo el silencio que había en el interior del departamento. Tras abrir la cerradura descubrió un cuerpo temblando entre lágrimas de espeso dolor. No le dio tiempo de preguntar que pasaba, ella simplemente saltó a su cuerpo y dejó salir su desesperación. La sintió llorar como nunca antes. Su corazón era una bolsita de papel arrugada que latía débilmente en su pecho. Sin saber el porqué también se entristeció, tan solo verla así le bastaba.
Acarició su mojado rostro y enjugó el brote de sus ojos. Una breve sonrisa se esbozó de repente y un poco de consuelo brilló en su mirada. Sintió el deseo de protegerla, de demostrarle que sus brazos eran capaces de darle seguridad. La abrazó, fue un abrazo largo, sincero. Quiso expresar todo su apoyo, su amistad, su amor.
Dos corazones latiendo juntos en una noche fría, una noche de octubre. Después de ese abrazo, notó el rubor en sus mejillas y como tímidamente ella bajaba un poco su cara. Con su mano derecha levantó suavemente su barbilla y la vio directo a los ojos. Con solo una mirada le indicó lo que pasaría. Acercó su rostro hasta el de ella, acercó sus labios a los suyos. Un rayito de electricidad brilló en la oscuridad.
Fue el beso más largo y más tierno de su vida. Esa inocencia, esa tristeza, esas ganas, ese amor. La noche se llenó de luz. Era tarde, la ciudad dormía. Con un gesto cortés le ofreció su casa y sus brazos para dormir esa noche. Hacía frío y sus cuerpos serían la mejor fuente de calor. Abrazándola susurró palabras de amor a su oído y la cuidó hasta que cayó rendida ante el embrujo de Morfeo. Llorar la había agotado.
No podía dormir. Se levantó y caminó hasta la ventana, un embrujo hechicero llamaba su cuerpo. Era la luna más bella que había visto en su vida, pocas veces había presenciado tal hermosura.
Ante el silencio que prosiguió a sus palabras, se volteó con una dulce mirada inquisidora sólo para comprobar que ahí estaba ella, apacible y serena entre el edredón que la abuela había traído para las noches álgidas.
Después de verla así, tan frágil, tan bella, la luna había perdido su gracia. Su atención se prendió de ella, de su amada. ¿Cómo confesarle que ya no podría consolarla más? ¿Cómo podría explicarle que hay fuerzas imbatibles que separarían su amor? Un dolor oprimió su pecho, le faltó el aliento, sabía que ese maldito cáncer no le daría mucho tiempo, su cuerpo estaría en estado deplorable, su llama se extinguiría pronto. Una lágrima bajo por su mejilla. Él era quien lloraba ahora...
domingo, 3 de agosto de 2008
Una noche más
Tu olor en mi piel
me hace desearte aún más
Es tal cosa posible?
Tan solo recordar tu respiración me lleva a lugares más allá de tu imaginación
Te quiero
No..
Te deseo
Me es necesario tu sabor en mi boca, tu piel contra la mía
mi instinto animal surge con tan solo pensar en tu tacto
en todo aquello que hicimos
en como hacías mi piel erizarse
en la forma en que me hacías gemir
Tu poder sobre mí va más allá de mi control
Ocupo tu olor sobre mí
todo el día
todos los días
Recuerdo la forma en que me desvestías
lentamente
besando cada curva de mi cuerpo
recorriendome completa con las puntas de tus dedos
Pero luego,
luego era como si toda la vida no te bastara para desearme
para hacerme tuya
para tenerte y tenerme
para besarnos
para ser uno solo.
En esas cuatro paredes eramos solo tu y yo
y el calor de nuestros cuerpos
No puedo sacar de mi cabeza nuestros besos
la forma en que mordías mis labios
como si nunca te pudieras satisfacer
el sabor de tu boca
el sabor de tu piel cuando estabas sobre mí
aquellos besos que comían mi cuello
Oh tus manos por mi cuello
por mi cuerpo vibrante de deseo
por mis piernas
por mis pechos
por cada rincon de mi cuerpo
Mis uñas pasando por tu espalda
tus gemidos de placer
la fuerza con la que me sujetabas
Conocías cada centímetro de mí
y yo sabía como tocarte
en cada punto de tu ser
y como hacerte esperar
hasta aquel orgasmo final
El placer, la pasión, el deseo
de tan solo tenerte en la misma habitación
No podía esperar a quitarte la ropa
a tenerte encima de mí
a que fueras solo mío
y yo solo tuya
y tuvieramos una noche más.
una noche más.
miércoles, 30 de julio de 2008
Solo eso quiero...
Hoy quiero ser yo la desquiciada que te ve a ti. Quiero espiar cada rincón de tu cuerpo mientras te desnudas al ritmo de mi aliento. Hazme vivir esta pasión voyeurista de seguir atenta tus movimientos, sin censura, sin pudor alguno. Quiero verte bailar con tu mirada acechándome justo al borde de mi cama, invitándome a disfrutar los placeres de tu cuerpo. Esta noche serás tu ese jovencito inocente que descubrirá el placer en mi, me seducirás despacio, con lujuria y decadencia.
Quiero que me incites, que me provoques, que muerdas tus labios quieto para verte. Que gatees por la cama hasta llegar a mi. Que me intentes besar mientras yo te lo niego, haciéndote sufrir de pasión. Quiero pegarte cuando intentes tocarme, como cuando una madre castiga a su niño malcriado. Deseo escuchar que ruegues hacerme el amor, que me supliques a gritos el permiso de tocar mis caderas, mis senos, mi cuerpo que te obsesiona y te hace esclavo.
Te quiero ver ahí, sediento, humillado, que lo único en lo que puedas pensar sea en mis labios, en su calor y su humedad. Que tu neurona se caliente pensando en la forma en que hago el amor, en como me muevo y como se siente mi ardiente elixir. Así me volverás loca, me harás sentir tu dueña y yo cómo ama justa te haré comer de mi vid.
Comerás hasta que se me nuble el deseo, hasta que pierda el sentido y justo cuando lo haga te clavaré mis uñas y dejaré en tu piel mi marca para que me sigas sintiendo y recordando siempre. Para que te vuelvas loco pensado en lo que te hice sentir, en como te excitaba que yo me negara, que buscara retrasar el placer en ti y en mi.
Quiero que te obsesiones conmigo, que me llames, que me acoses, que sientas la necesidad de hacerme el amor para seguir viviendo y yo, yo seguiré negándome, aprovechándome de tu deseo para cumplir el mío, seré la sumisa que piensas que soy pero seguiré controlando tu deseo y manipulando con mi cuerpo tu mente de adicto sediento.
Quiero hacerte sufrir, solo eso quiero.
lunes, 28 de julio de 2008
pasion aux pas deux
El bajo su mano por su torso, lento pero con una mano firme, con esa firmeza que caracteriza a un verdadero experto. La pego aun más contra él mismo, ella lo podía sentir respirando junto a su oído, podía olerlo en sí misma de la cercanía que tenían. El guió su pelvis hacia los lugares adecuados, a su oído le susurro: déjate llevar. Ella no podía negarse, estaba completamente hipnotizada por sus movimientos.
El puso su mano en la parte baja de su espalda y la guió hacia delante y hacia atrás. Muy bien le dijo, ella solo podía sentir el ritmo en sí misma. Era algo instintivo, animal casi. Los movimientos pronto guiaron a sudor, y eso solo la hizo quererlo más, quería sentir la esencia de esa persona en su propio cuerpo. Sus manos se hacían uno con su profesor. Lo miro fijamente a los ojos y puso ambas manos alrededor de su cuello. El acerco su rostro al de ella, podía sentir su respiración en su propio rostro. El paso su mano por su pierna y fue subiendo con mano firme.
La velocidad comenzó aumentar. Piernas se entrecruzaban. Giros sucedían. Ya eran uno. El ritmo se hizo más rápido aún, ella sentía sus labios rozar con los de él, con sus ojos cerrados lo siguió. Quería acercarse tan solo un poco más, quería que sus cuerpos se encontrarán más, que llegaran a lugares donde nunca habían ido.
Y la música terminó, dejándola con el mejor tango de su vida, pero nada más que un tango...